Entrevista | Pinturas Bler en Venezuela: cómo aprovechar la demanda que trae la reactivación petrolera

Wait 5 sec.

José William Ruiz Olarte, gerente general pinturas Bler. Foto: Pinturas Bler.Venezuela no estaba en el radar. Así lo dice José William Ruiz Olarte, gerente general de Pinturas Bler: los planes estratégicos de la compañía, como los de muchas empresas colombianas, no contemplaban al país vecino. Pero el 3 de enero de 2026 cambió el cálculo. La reactivación del comercio binacional entre Colombia y Venezuela convirtió de un día para otro a un mercado con décadas de historia compartida en un destino urgente.«Hubo un cambio muy importante este año en lo que fue poder reanudar para Colombia hacia Venezuela la relación comercial. Eso hace pensar de inmediato que un país como Venezuela, con el potencial que tiene, con el crecimiento que tiene y siendo uno de nuestros vecinos, con un mercado muy similar al nuestro, se vuelve un objetivo comercial de inmediato», explicó Ruiz Olarte.La compañía, fundada en 1980 y especializada en recubrimientos industriales y arquitectónicos, tuvo que reorientar energía y recursos hacia un mercado que no había contemplado meses antes.Mientras las plantas locales retoman operaciones, Pinturas Bler llegó con producto disponible para cubrir la demanda de mantenimiento industrial que impulsa el petróleo. Foto: Pinturas Bler.Pinturas Bler no entró a Venezuela a explorar. Entró porque identificó una necesidad específica y tenía el producto para cubrirla. Venezuela atraviesa un proceso de reorganización industrial profundo, impulsado en gran parte por la reactivación del sector petrolero, que exige mantenimiento urgente de plantas e infraestructura que llevan años sin inversión sostenida.«Venezuela entró en un proceso de reorganización de todo su tema petrolero, que va a consumir muchísimo para volver a reorganizar ese proceso», señaló el gerente general. “El problema es que las empresas locales del sector pinturas, muchas de ellas con décadas de trayectoria, tienen plantas que estuvieron apagadas y apenas están retomando operaciones. Eso implica restricciones en la consecución de materias primas y tiempos de reactivación que no son inmediatos”.Esa combinación de demanda activa, oferta local rezagada fue la señal. «Las empresas allá están también reorganizándose y están poniendo a punto sus plantas, pero eso tomará un tiempo. Por lo cual de inmediato se vio una necesidad para consumir productos industriales y ya los tenemos disponibles para ellos», explicó Ruiz Olarte.La operación de Pinturas Bler en VenezuelaEntrar a un mercado nuevo, y más a uno con la complejidad operativa de Venezuela, no se improvisa. La estrategia de Pinturas Bler fue no construir estructura propia, sino apoyarse en quienes ya conocen el terreno.La compañía identificó tres distribuidores venezolanos interesados en trabajar con su portafolio. Uno de ellos opera desde Barquisimeto, con alcance nacional. «Ellos allá en su país tienen ya todo debidamente organizado, conocen y tienen la experiencia que nosotros no tenemos. Se vuelve como una estrategia de colaboración entre las dos empresas», explicó el gerente general.Este modelo B2B permite a Pinturas Bler penetrar el mercado con mayor rapidez y menor exposición operativa. Los distribuidores locales absorben el conocimiento de la dinámica comercial venezolana (sus particularidades, sus tiempos y sus canales) mientras Pinturas Bler aporta el producto y la transferencia de conocimiento técnico en aplicaciones y estándares industriales.La logística, que en otros mercados puede ser un obstáculo mayor, aquí juega a favor. Colombia y Venezuela son países vecinos con frontera terrestre, lo que hace viable el transporte por carretera sin los costos y tiempos de operaciones marítimas o aéreas. «Es muy viable la logística porque incluso la podemos hacer por vehículo», señaló Ruiz Olarte.Venezuela. Foto: tomada de Canva.Uno de los fantasmas históricos del comercio con Venezuela ha sido el cambiario. Durante años, la imposibilidad de recibir pagos en divisas estables hizo inviable cualquier operación comercial sostenida desde Colombia. Ruiz Olarte reconoce que esa condición marcó al país por mucho tiempo, pero describe un cambio de fondo.«Venezuela ha tenido una condición cambiaria muy específica y difícil de manejar. En el pasado no era viable ni siquiera pensar en poder venderles a empresas venezolanas. Pero esa situación entró en proceso de cambio y el tema de que logren hacer los pagos ha mejorado. Hoy día ya no es la barrera», afirmó.Destacado: Inside Venezuela | ¿Qué tan preparada está Colombia para el mercado venezolano? Una mirada a las oportunidades, los obstáculos y la realidad del mercado.Ruiz Olarte no sobreestima la oportunidad ni la presenta como un mercado sin obstáculos. Las empresas locales venezolanas del sector tienen historia, infraestructura instalada y conocimiento del mercado. El rezago actual es coyuntural, no estructural. «Vamos a tener competencia en el corto plazo cuando estas empresas estén ya dinámicamente funcionando», advirtió.La informalidad también existe, pero en el segmento industrial su peso es menor de lo que podría pensarse. Los compradores industriales, plantas, empresas petroleras, operaciones de mantenimiento exigen productos con certificaciones y estándares comprobados. Ese es un filtro que el mercado informal no puede pasar. «El requerimiento en este momento de productos industriales son productos que estén probados, comprobados y certificados, lo cual en la informalidad no ocurre», explicó el gerente general.