Cuentan que la Alhambra era un estallido de color. Ese juego de cromatismo reinaba en el interior de los espacios, palacios, viviendas y constituía una parte muy importante de su arquitectura cuando era una ciudad palatina. Actualmente, cuesta imaginar, con su esencia terracota empolvada, los destellos de los brillos, las tonalidades vibrantes. Sin embargo, ahora, se mantiene un elemento que hace volver a aquellos brochazos de pintor, a aquella genialidad de combinar simplemente el color: las flores. De hecho, a los jardines donde se siembra se les llaman cuadros. Hay 5 hectáreas de flores, en total, más de 11 de vegetación, y 120.000 plantas, que se cultivan y mudan dos veces al año. Te invitamos a recorrer la Alhambra y... Ver Más