Edición original: Friday #01 a #03 (Panel Syndicate y Mai Més. Noviembre 2023 a noviembre 2024)Guion: Ed BrubakerDibujo: Marcos MartínColor: Muntsa VicenteTraducción: Ernest RieraFormato: Rústica. 120, 120 y 136 páginasPrecio: 17,95€ c/uJóvenes detectives de lo insólito«Només podia reviure aquella nit, una vegada i una altra… Com si mai no s’hagués acabat.»En ocasiones uno se enamora. Se enamora y eso le lleva a salirse del camino trazado y cómodo. A veces uno se encapricha. Se encapricha y eso le acaba complicando la vida y metiéndole en algún que otro lío. La verdad es que yo no sé muy bien si me he enamorado de Friday Fitzhugh o es que ando encaprichado con el fabuloso trío autoral que conforman Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente, pero lo cierto es que aquí estoy, saliendo de mi cómodo retiro “zonero” y metiéndome en el lío de volver a reseñar un cómic, cuando está clarísimo lo poco profesionales que resultan mis reseñas si se las compara con los exhaustivos análisis que a día de hoy escriben los actuales redactores de ZN. Échenle la culpa de todo ello a Marcos, Mutsa y Bru y, sobre todo, a Friday: se lo tienen bien merecido. Porque Friday, este relato en 9 entregas publicadas digitalmente por Panel Syndicate, hoy por hoy disponibles en papel solamente en inglés y catalán, es de esas historias que te arrastran sin que te des cuenta… hasta que ya es demasiado tarde. Todo empezó un día en el que andaba yo remoloneando entre cómics en un establecimiento perteneciente a una cadena de librerías de cuyo nombre no quiero acordarme, próximo a una estación de cercanías, haciendo tiempo hasta que saliese mi tren en una época en que los trenes todavía salían bastante a su hora, cuando me encontré con el primer tomito de Friday sin llegar a entender que tenía en mis manos. Linda portada, formato inusual, subtítulo en catalán y cuatro nombres que por separado despiertan simpatía e interés en mí, pero que nunca había visto reunidos: el trio autoral ya antes mencionado y, de traductor, ¡Ernest Riera! (Zinco-nombre por antonomasia). ¿Qué era aquello? ¿Qué era Friday? El horario de trenes permitió que husmease un poco en el texto de Brubaker que cerraba aquel tomo y allí mismo, aunque yo todavía no fuese consciente de ello, se manifestó el primer síntoma de mi Fri-abducción: compré el cómic en aquel establecimiento de cuyo nombre no quiero acordarme, traicionando mi cruzada personal en favor de las librerías singulares. A día de hoy he leído la historia completa varias veces y sigue sorprendiéndome el enorme cariño que sus autores pusieron en ella, puesto que si el cariño se mide en detalles, Friday es de esas obras a las que no dejas de descubrírselos en cada reencuentro. La primera impronta, como ya he avanzado, fue de abducción. Friday Fitzhugh y Lancelot Jones me transportaron atrás en el tiempo, hasta aquella época de mi vida en la que gustaba de sumergirme en las aventuras noveladas de Los tres investigadores (Robert Arthur) con Jupiter Jones al frente, Langelot (Liutenant X), La pandilla de Sherlock Holmes (Terrance Dicks) o La brigada juvenil (de Jonathan Gibb), por nombrar solo las que más impresión dejaron en mí. Leer Friday supone reconectar con la vibra que desprendía toda aquella literatura juvenil publicada entre los años 1970 y 1980, con unos protagonistas que compensaban su inexperiencia y extrañeza con respecto a las claves que rigen el mundo adulto gracias a su pasión por resolver misterios, en una búsqueda de verdades impregnada de aquella energía curiosa, atrevida y desafiante tan propia de la juventud. Los protagonistas, Friday en especial, rebosaban encanto, y el misterio en el que se veían envueltos resultaba arrebatador y fresco, puesto que, lo que empezaba como una investigación detectivesca, rápidamente viraba hacia lo sobrenatural, sin abandonar por ello los tropos de las investigaciones juveniles. Aquello era fantástico en todos los sentidos de la palabra, puro Brubaker pasándose de listo, aprovechando al máximo el talento gráfico de Marcos y Muntsa, capa sobre capa de lecturas: lo que se abre como un reencuentro incómodo entre amigos que no se atreven a ser más que eso, se orienta primero hacia lo policial y acto seguido hacia lo misterioso, expresión pura de ese fantastic que retrata la subversión del orden establecido a partir de la irrupción de lo inesperado. Cuando así sucede, uno se deja llevar, disfrutando de cada giro del camino hasta llegar al inevitable final… y a una segunda lectura.Porque la intromisión de lo sobrenatural en lo cotidiano va acompañada de otra ofensiva de lo desconocido sobre lo conocido: la de las demandas de la adolescencia en las comodidades de la niñez, la de la eclosión del deseo sexoafectivo en la despreocupación de lo lúdico, la de crecer y mutar y no saberse reconocer a uno mismo, la de un universo adulto caracterizado por la ambivalencia e, incluso, por la doblez. De manera que Friday se convierte, también, más allá de pesquisas y magia, en una lectura sobre el tránsito hacia la juventud, hacia una perspectiva más madura de la existencia, hacia un mundo en el que no hay absolutos, donde todo queda afectado por lo no-dicho, por lo implícito, por lo que habita entre líneas, en los espacios en blanco. El potencial simbólico que albergan el relato y sus protagonistas es muy alto, arquetípico, creando un poso experiencial en el lector que perdura con naturalidad y sencillez, sin aspavientos pero con autenticidad, incluso tras la lectura más apresurada, haciendo que resulte fácil -casi inevitable- que en un momento u otro volvamos sobre nuestros pasos y leamos de nuevo una historia en la que nos reconocemos. Para mí, esta segunda lectura de Friday vino propiciada por una entrevista-conferencia en la que Marcos Martín y yo teníamos que hablar sobre “Narrativas significativas para la juventud de una sociedad distópica”, en el acto inaugural de la Semana de la Salud Mental del Parc Sanitari Sant Joan de Déu en octubre de 2025. Al final encontraréis el enlace a la grabación en vídeo de dicho evento que transcurrió en catalán, pero basté decir aquí que, desde una lectura orientada a la búsqueda de sentidos, Friday abunda en valores y experiencias vitales tales como la indagación de la propia identidad, la necesidad de individuarse, la unicidad de cada uno, el alcance de los vínculos, el descubrimiento de la sexualidad, el afrontamiento de los miedos, la irreversibilidad de lo vivido pero la posibilidad y la responsabilidad de reparar lo dañado, el necesario balance entre la atracción por lo desconocido y la seguridad que aporta lo familiar… en definitiva, el sentido profundo derivado de intentar realizar a cada momento la mejor posibilidad disponible.Ese día de octubre de 2025, observando el obvio cariño que Marcos sentía por Friday, empezaron a gestarse tanto esta entrada en ZN como nuevas relecturas de la historia por mi parte, ahora con la mirada puesta en el apartado gráfico de la obra. Algo en ese amor con el que Marcos se refería a Friday me invitó a ello, como reconocimiento ante un autor admirado, un profesional comprometido con su trabajo y una obra con verdadero corazón. Y, en esas nuevas lecturas, uno descubre de repente que Friday versa sobre magia porque sus autores son magos, maestros alquimistas en sus respectivos artes, prestidigitadores de la narrativa gráfica. Si ésta fuese una reseña de alguno de los actuales redactores de ZN os darían detalles pormenorizados de cómo son las viñetas, cómo se estructuran las páginas y ante qué tipo de grafismo nos encontramos. Yo, pobre de mí, no me atrevo a diseccionar algo tan vivo y auténtico como el aspecto de Friday, porque en ella el único patrón gráfico que vais a encontrar es el de la calidad y la verosimilitud, que no realismo. Haciendo gala de su habitual estilo, Marcos y Muntsa combinan todo tipo de composiciones y planos e, incluso, introducen algunos acabados y registros gráficos muy específicos para diferenciar algunas partes concretas de la historia. Predominan las composiciones de tres filas de viñetas por página, las viñetas y sus calles no delimitadas por líneas sino por el color y los colores mortecinos, pero también la noche, la nieve y la melancolía. Porque, sobre todo, Friday comporta una experiencia de inmersión en un entorno real, en un sitio vívido, en un lugar sentido. Marcos y Muntsa así lo han querido y se han esforzado para que lo sintamos así. Baste como ejemplo de ello la secuencia del “monstruo” que persigue a Friday por su casa, donde en cada una de las viñetas aparece un elemento del decorado que anuncia el espacio siguiente, en un encadenado de referencias que evocan la tridimiensionalidad del mundo real. Si alguien desea encontrar fallos de raccord en Friday, no los va encontrar, puesto que Marcos y Muntsa no desean que nada nos saque de la historia, sino que acabemos del todo metidos en ella. Conmigo lo consiguieron… y allí sigo, esperando que algún día, tal vez, la historia continúe. Entrevista a Marcos MartínToni Boix (TB): Según cuenta Ed Brubaker en su artículo para el primer tomo de la edición en catalán de Friday, esta historia surge de un correo electrónico tuyo en el que le preguntabas si querría escribir algo para ti. ¿Qué te lleva a hacerle esa propuesta? ¿Ya desde el principio lo concebías como un proyecto para Panel Syndicate?Marcos Martín (MM): En aquel momento, hacía ya un tiempo que había acabado mi último cómic, Barrier, y estaba a la búsqueda de un nuevo proyecto. Brian [K. Vaughan] estaba centrado en guiones para cine y tv, con lo que tenía que buscar un nuevo guionista y Ed era de los pocos que cumplían todos los requisitos: un autor cuyo trabajo respetaba, en el que podía confiar a nivel profesional y personal y, sobre todo, del que tenía su mail. Sí, desde el primer momento mi intención era que fuese parte de Panel Syndicate pero también sabía, al contrario que con The Private Eye o Barrier, que iba a salir publicado en papel. Eso era algo que Ed tenía muy claro, lo cual supuso un cierto cambio a la hora de concebir el formato, que ya no podía tener el formato panorámico propio de esas otras series.TB: En ese mismo texto, Brubaker refiere que tardó un minuto en proponerte la sinopsis de Friday. ¿Era el tipo de historia que esperabas recibir del rey del noir?MM: ¡Un minuto literal! Apenas había enviado el mensaje preguntándole si estaría interesado en que trabajásemos juntos, pensando que tardaría días en tener noticias, cuando recibí la respuesta de Ed explicándome la idea general de Friday.No puedo decir que estuviese esperando una tipo de historia concreta pero curiosamente, Friday era justo el tipo de proyecto que me apetecía dibujar en ese momento y en el que llevaba meses pensando. Una historia juvenil, desenfadada aunque con cierta enjundia, con una aproximación narrativa más sobria y que me permitiera explorar un estilo de dibujo ligeramente diferente al habitual. Concretamente, por alguna razón llevaba tiempo con Edward Gorey en la cabeza y ese fue justo el referente visual que me proponía Ed en sus primeros mensajes.TB: Y, al escucharla, ¿con qué te conectó y cómo te hizo sentir?MM: Es curioso porque yo nunca fui lector de las novelas de detectives adolescentes típicas de los 60 y 70, pero sabía perfectamente el tono y la atmósfera a las que hacía referencia la historia, lo cual demuestra la transcendencia del género. De hecho, mi respuesta inicial al recibir el guión del primer número fue “Brubaker meets Scooby Doo” porque ese era el referente que me era más familiar, y me parecía una versión oscura y melancólica de los tropos habituales de ese tipo de series.TB: Realmente, la impresión es que tanto Muntsa [Vicente] como tú os implicasteis sobremanera en el proyecto, como atestigua cada detalle del apartado visual de la obra. Pero por lo primero que deseo preguntarte es por el diseño de personajes. ¡¡Son todos extraordinarios!! ¿Cómo fue el proceso de sentir que debían ser algo distintos a como los describía Brubaker?MM: Como todo el trabajo que realiza un dibujante de cómics, en general, el diseño de personajes siempre es un proceso complicado porque no deja de ser una interpretación personal realizada sobre otra visión, también personal, de una persona diferente,. Así que se trata en muchos casos de compatibilizar sensibilidades distintas.En este caso, afortunadamente, mi aproximación a los personajes era muy similar a la que Ed había formado en su cabeza así que no tuvimos problemas en ese sentido.Sí que fue laborioso encontrar el “look” adecuado. Por ejemplo, con Friday empecé sufriendo mucho, con un diseño muy diferente que tenía más de Wednesday Addams que otra cosa (me equivoqué de día, supongo) y no fue hasta que Ed me envió una sinopsis más detallada que pude dar en el clavo. Lancelot era mucho más claro y evidente y el problema fue intentar encontrar la manera de que no recordase a Harry Potter ni al jovencito Sherlock Holmes.TB: Otro detalle característico de la obra es su diseño gráfico, con esas particulares entradillas en blanco y negro de cada capítulo, siempre avanzando algún elemento de la página-viñeta con la que se abría cada número. ¿Qué queríais transmitir con ello?MM: Eso fue un elemento de diseño que se me ocurrió al abocetar el primer número y la intención era que, por un lado remitiese un poco al libro ilustrado y, por otro, dar un momento de pausa al lector antes de entrar de lleno en la historia. Es de esas cosas un poco intuitivas que esperas que funcionen.TB: Otro aspecto que llama la atención de la edición catalana es su tamaño, más cercano al de una novela que al de un cómic, cuando de hecho muchas de tus viñetas están plagadas de detalles que se apreciarían mejor en un tamaño de página mayor. ¿Qué aspectos sopesasteis a la hora de decidir sobre ello?MM: El tamaño es una particularidad propia de la edición original en inglés y que aquí ha respetado Mai Més. Una vez más, nuestra intención era remitir a esas ediciones económicas de la literatura juvenil de los 70. De hecho, si por mí fuera lo hubiese editado en un tamaño menor todavía, de bolsillo. Imagino que porque, al contrario que tú, creo que mi dibujo, cuanto más pequeño se vea, mejor. TB: Realmente, la ambientación de la obra está muy cuidada en todo momento, en un ejercicio de laboriosidad no muy común en la industria. Recuerdo un dibujante de agencia que un día, mostrándome una viñeta en la que había puesto mucho detalle, me decía que con esa página había perdido dinero. ¿Por qué fue tan importante para ti cuidar de esta manera la ambientación de Friday y cuánto dinero perdiste por hacerlo así?MM: Ostras, nunca me he planteado mi trabajo en esos términos. Siempre intento que cada viñeta o cada página tenga la información que la historia necesita en cada momento y a veces eso requiere de más o menos detalle. Es verdad, que en el caso concreto de Friday sí que me planteé el tema de la ambientación como un elemento formal fundamental en la estructura de la historia y vital a la hora de transmitir nuestra idea al lector, por eso requería un trabajo de documentación y una minuciosidad superior a la habitual. Pero nunca se me ha ocurrido mirarlo desde un punto de vista monetario, la verdad.TB: Se percibe que hay toda una tridimensionalidad en tu manera de concebir lo visual, muy manifiesta en cómo se mueven viñeta a viñeta los personajes y “la cámara”. ¿De dónde te viene esta manera de trabajar y qué consideras que aporta a tus cómics?MM: Creo que es una particularidad personal mía, algo que necesito para situarme físicamente dentro de la historia. Me da la sensación de que me pierdo si no lo hago y entonces pierdo también al lector. Y yo diría que es una influencia que me viene a partes iguales de Hergé y de John Byrne, dos referentes que no pueden ser más distintos pero que creo que compartían ese gusto por colocar a los personajes dentro de un escenario concreto y delimitado.TB: El trabajo de Muntsa con el color también es espectacular. ¿Cuenta con algunas indicaciones tuyas u os permitís que te sorprenda?MM: Con Muntsa siempre comentamos el enfoque general que tiene que tener el proyecto antes de empezar. En este caso, mi principal interés era, de nuevo, que remitiese al lector a los tebeos de los años 70, con lo que le pedí a Muntsa que trabajase con una paleta limitada, con combinaciones del 0%, 25%, 50%, 75% y 100% de cuatricromía (cian, magenta, amarillo y negro). También hablamos sobre darle un tratamiento un poco más pictórico, sobre todo en todo lo referente al paisaje y el efecto de las diferentes luces sobre el bosque nevado.A partir de ahí, Muntsa ya tiene total libertad en la elección de gamas y soluciones que, en la mayoría de ocasiones, distan mucho de la idea mental que yo pudiera tener, con resultados muchas veces sorprendentes para mí y siempre brillantes.TB: Una entendida en cine me contaba que, según su teoría, el primer plano de una buena película siempre te da la pista fundamental acerca del tema sobre el que trata la obra. En Friday, de la primera viñeta destaca el faro de un pueblo de bahía en la noche y en la segunda viñeta aparece el reloj del campanario de una iglesia. A juzgar por ello, ¿dirías que Friday es un buen cómic?MM: Hombre, la verdad es que no creo que eso sea suficiente para llegar a ninguna conclusión sobre la calidad del cómic. A no ser que seas un fan de los faros y los campanarios, claro. Lo que sí que intenté en esos primeros planos del tebeo era transmitir al lector la atmósfera que iba a tener toda la historia, de manera que pudiera saber rápidamente si era algo en lo que pudiese estar interesado o no.TB: Al final del tercer volumen cuentas que lloraste varias veces trabajando sobre el final de la historia. ¿Qué te hacía sentir?MM: Bueno, era la conclusión de un trayecto de cinco años donde habíamos pasado por muchas cosas, momentos muy amargos en los que trabajar en Friday había sido, al menos en mi caso, un bálsamo y un refugio donde descansar. Poner un punto y final a eso siempre trae consigo sentimientos ambivalentes, la satisfacción por el trabajo acabado pero también la tristeza por despedirse de unos personajes y un mundo que te han acompañado durante tanto tiempo y que, en cierto modo, han formado parte de tu realidad.TB: En todo lo que dices y en cómo te refieres a esta obra, se nota el cariño que tienes por la obra y sus personajes. ¿Le sucede lo mismo a Brubaker? ¿Compartís el deseo de volver a saber de Friday y Lancelot?MM: Sí, creo que Ed siente el mismo cariño que nosotros hacia esta obra pero no sabría decirte si tiene alguna intención de retomar la historia. De hecho, no sabría decirte ni si a mí mismo me gustaría. Aunque la idea inicial era sacar más historias, creo que acaba de forma ideal. Pero bueno, nunca digas nunca jamás.TB: Y ya, por último, no te voy a preguntar por lo inusual que resulta que una obra de estas características esté editada en catalán y no en castellano ni qué planes hay para una edición en castellano que imagino llegará tarde o temprano, sino que simplemente deseo agradecerte de corazón los cinco años que pasasteis realizándola. Gracias porque, al hacerlo así, nos regalasteis algo precioso a los que amamos vuestra obra, de Muntsa y tuya, la de Brubaker, y el cómic en general… y, también, a los que algún día amamos las novelas de detectives adolescentes. Muchas gracias.MM: Gracias a ti por el cariño y el interés, y a todos los lectores que nos han seguido y han acabado de hacer posible la serie.Enlaces de interésReseña del primer número de Friday por Edu Sesé.Grabación de la conferencia “Narratives amb sentit per al jovent d’una societat distòpica” (a partir del minuto 28).Artículo sobre literatura juvenil de misterio de finales del siglo pasado.