Miedo y manguerazo de la OPEP

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En el formato ampliado de OPEP+, y ya sin la participación de Emiratos Árabes Unidos , que anuncia sus propios planes de producción, la organización de países exportadores de crudo decidió ayer aumentar su oferta en 188.000 barriles diarios, medida que entrará en vigor en junio y que se suma al incremento acordado el pasado abril, de 206.000 barriles. La OPEP+ trata de serenar los mercados, sacudidos por la guerra de Irán, con una nueva inyección de combustible, pero no hace sino transmitir su inquietud, más que razonable, por la prolongación de un conflicto, concebido por el Pentágono como una operación relámpago, cuyo estancamiento amenaza con provocar una crisis de suministro, con graves consecuencias para la economía global, materializadas ya en las medidas de choque con que Londres trata de poner a salvo a sus aerolíneas. El cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 por ciento de la producción mundial de crudo, no solo pone en alerta a una Agencia Internacional de la Energía que avisa de «la mayor crisis energética de la historia», sino a una OPEP+ que confirma las peores sospechas sobre el desenlace de una guerra ahora detenida, pero sin final cierto.