La emoción lo superó todo. Desbordó a todos los presentes, conscientes de que el momento vivido no se iba a volver a repetir. Vivir la historia no lo puede hacer todo el mundo. Y los más de 60 mil aficionados que llenaron las gradas del Camp Nou presenciaron cómo el conjunto de Pere Romeu se hizo con el billete a su sexta final de la Champions consecutiva. También lo sintieron las propias futbolistas, que se encontraron en un escenario majestuoso, una cita histórica y momentos que quedarán para siempre.Seguir leyendo....