El cuento es viejo: el matón del patio de recreo va repartiendo collejas a diestro y siniestro, mientras un grupo de grandullones que no se atreven con él le ríen las gracias desde lejos. Normalmente, el matón lleva a su lado a un pequeño y ridículo capullo que le ríe las gracias de un modo especialmente sonoro, como para que