La productividad empresarial en España aumenta, pero no lo suficiente. Es ese un concepto lastrado siempre por tópicos y errores conceptuales. Las voces críticas de turno tienden a interpretar que la baja productividad endémica de España es consecuencia directa de trabajadores adictos a la máquina del café y a las bajas injustificadas. Pero la realidad es radicalmente distinta. Las jornadas laborales en España tienden a ser más largas que en otros países y los españoles son generalmente profesionales que en nada tienen que envidiar a los de cualquier país. La productividad es más bien problema empresarial. Una empresa alemana no es más productiva por trabajar más y mejor sino porque aquello que produce lo vende a precios y márgenes comerciales superiores. La productividad es un indicador económico que mide la relación entre la cantidad de bienes o servicios producidos y los recursos utilizados para obtenerlos, como el tiempo, el capital o la mano de obra. No es lo mismo vender un automóvil de 15.000 euros que otro por 95.000, pese a que la plantilla necesaria para su producción pueda ser equivalente. La marca que vende el segundo es más productiva. La lucha por la productividad es una batalla eminentemente empresarial, aunque en los costes se incluyen los laborales o energéticos, por ejemplo, de incidencia directa en esa productividad. Seguir leyendo....