ArtMadrid 2026: una edición notable

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ArtMadrid, dirigida desde hace unos años por el hijo de su fundador, Alberto Cornejo (Galería Bat), celebra su vigesimoprimera edición. La feria ha ido cogiendo empaque con los años sin renunciar a su carácter prudente y abierto. Cuando proliferan las ferias especializadas en el cada día más mustio 'arte emergente' –no decae el arte en sí, que no puede decaer más, sino la etiqueta, tan de moda ella hace unos años, que vino a sustituir al 'cutting edge' que había sustituido a 'la vanguardia'– y otros inventos y frutos de la desesperación, Art Madrid se mantiene en esa apuesta por el segmento medio que, en realidad, es lo que salva –o debía salvar- a este 'sector' de la inevitable implosión. De entrada, la cosa pinta bien: la plaza central de la feria es amplia y nos reciben estands abiertos con obras potentes y de gran formato. Art Madrid no es el laberinto inabarcable de ARCO –ni el de otras ferias perfectamente intransitables que no nombraré-, tiene sólo tres pasillos, la Galería de Cristal posee una altura impresionante y luz natural… Veamos qué ofrecen. Paseo con Yudinela Ortega, directora artística de la feria desde hace tres años (también dirige la galería OB Contemporary, en Carabanchel) y deduzco que la filosofía del proyecto es básicamente mejorar la estética del conjunto reduciendo el número de galerías – hay sólo treinta y cinco y un único site specific–, impidiendo que los galeristas saturen los estands, prohibiendo que se traigan las mismas obras edición tras edición y, desde luego, renunciando totalmente al mercado secundario (cosa que ya sucedía en esta feria desde hace años). Además, el programa comisariado propone una reflexión sobre el carácter efímero pero bullicioso e intenso del evento en sí, en relación con la vastedad desolada de la Galería (qué decir, entonces, de los recintos feriales cuando están vacíos: son pura tramoya, un himno a la vanidad de vanidades). 3 Punts ocupa el emplazamiento principal, apuesta por artistas españoles y en cierto modo marca la pauta de la feria. La gran galería barcelonesa exhibe las grandes cabezas de Samuel Salcedo, las esculturas hiperrealistas de personajes urbanos de Alejandro Monje –presentes en la colección Masaveu– y las geométricas y coloristas de Carlos Albert, el fotorrealismo renovado de Lantorno o cuadros de gran formato de colores vivos de Okuda San Miguel, Eusebio López, Lara Padilla o Xavi Noble. Detrás está Bat, que tiene el estand más grande de la feria y vuelve a apostar por un pintor sumamente interesante, Alejandro Pastor, y donde destacan también las fotografías de nadadoras de María Svarbova (Eslovaquia, 1988). A la derecha, el stand de CLC Arte (Valencia), con esa figuración lindante con el kitsch que arrasa últimamente (Antonio Ovejero), bellos ultrachromes rothkianos de Alejandra Gandía-Blasco, fotografías de Jordi Larroch o grafitos de Manu Iranzo. Otras grandes galerías Alba Cabrera, donde destacan las pinturas de Eva Armisén, Félix Coll o Eva Puche; Aurora Vigil Escalera, que trae terribles pinturas satíricas de Iván Quesada y las composiciones con fachadas de edificios de Francisco Mayor Maestre; Collage Habana, también abonada al Neopop en boga, con piezas impactantes de Daniela Águila y piezas de gran nivel de Enrique A. Cabrera y Onay Rosquet; y Carmen Terreros, que trae a artistas consagrados como Luis Fega, Manuel Oyonarte, Asun Valet o Miguel Villarino. Un planteamiento similar al de María Aguilar, con Jesús Curiá o Alejandro Quincoces; Metro, con esculturas orgánicas de Manuel Barreiro y preciosas piezas de papel recortado de Nacho Zubelzu; Rodrigo Juarranz, con cuadros extraordinarios de Alex Voinea. La lisboeta Sao Mamede, una galería histórica fundada a finales de los sesenta, trae a Ana Cardoso, Pereira Coutinho o fantásticas piezas con tela de Osabel Torres. El stand de la Galerie ONE (París) está dedicado a las escultopinturas de Mathieu Lucas. Y más Neopop en Gerhardt Braun, el amo de Palma. Inéditad (Barcelona) trae buena (neo)figuración, Albert Bonet, Sergio de la Flora (que figura como artista destacado de la feria, según la organización), Eduardo Urdiales o Carmen Mansilla. Otra histórica, la danesa Kant, con una propuesta ecléctica; Kur Art (Shangai), donde destacan las esculturas 'd'après Picasso' de Reload. En Trema (Lisboa), preciosas piezas de Xavier Cuiñas; en La Mercería, de Óscar Seco y las pinturas erosionadas de DIMASLA; y en Yiri Arts (Taipei), las librerías de Chiu Huai-Hsuan. Uno de los mejores stands es el de Est_Art Space, de Alcobendas, pintado de negro y dedicado al neobarroco. En cuanto a las actividades paralelas, hay que mencionar en primer lugar el 'site specific' de Daniel Barrio (Cuba, 1988) en la sección Open Booth, un fantástico escenario realizado con cera, mortero y pintura. La Universidad Nebrija, que participa por primera vez, ha realizado un interesante experimento sobre la IA. También el tradicional programa One Shoot Collectors, donde la feria ofrece un servicio gratuito de asesoramiento en la adquisición de obras de arte, de la mano de la art advisor y perito tasador Ana Suárez Gisbert. O el programa de mecenazgo, que se puso en marcha el año pasado y otorga premios y adquisiciones. Asimismo, el recorrido temático, a cargo de las historiadoras del arte y divulgadoras culturales Marisol Salanova y Zuriñe Lafón . El programa de entrevistas comisariadas, que este año realiza el comisario y crítico de arte Adonay Bermúdez y estudia las obras de Carmen Baena, Sergio Rocafort, Chamo San, Cedric Le Corf, Daniel Bum, Iyán Castaño, Julian Manzelli y DIMASLA (Diana + Álvaro). Y para acabar, un ciclo de 'performances', «orientado a fortalecer la presencia de artistas mujeres que explora las relaciones entre cuerpo, memoria y representación dentro del contexto efímero de una feria de arte, abordando tensiones entre lo visible y lo oculto, lo individual y lo colectivo, e incluyendo perspectivas posthumanas, decoloniales y ecológicas». Buena edición de esta veterana feria.