Las minas de carbón abandonadas pronto se convertirán en baterías subterráneas gigantes

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Cuando hablamos de almacenar energía, casi siempre pensamos en baterías de litio. Sin embargo, existe otra tecnología que lleva décadas haciendo de colchón para la red eléctrica y, en capacidad instalada, sigue siendo la reina en Estados Unidos: el bombeo hidroeléctrico reversible, que básicamente consiste en guardar agua y soltarla para que las turbinas generen electricidad con su caída.Por ello, el equipo del laboratorio nacional Oak Ridge (ORNL) quiere reutilizar minas de carbón abandonadas como parte de esas instalaciones. Su plan es crear baterías gigantes bajo tierra para guardar electricidad y soltarla cuando haga falta.Una batería gigante hecha con agua y túnelesEl bombeo hidroeléctrico reversible tiene un nombre complicado, pero funciona de forma simple. Cuando sobra electricidad (por ejemplo, con mucho sol o viento), se usa esa energía para bombear agua desde un depósito inferior hasta otro superior. Más tarde, cuando la demanda sube, se deja caer el agua de vuelta y, al pasar por turbinas, genera electricidad. Es una forma de cargar y descargar la energía solo con gravedad y agua. Sin embargo, hay un problema: el bombeo tradicional exige geografía con subidas y bajadas. Hace falta un buen desnivel entre dos embalses y acceso a recursos hídricos, algo que limita dónde se puede construir. Ahí es donde entran las minas, puesto que son una red enorme de galerías y pozos que ya existen. Tienen altura y profundidad, lo que permite recrear ese desnivel en zonas donde no hay montañas.No obstante, la ORNL no construirá cientos de instalaciones de la noche a la mañana, porque es imposible y peligroso. Lo que está haciendo es crear herramientas para saber, mina a mina, si la idea tiene sentido, ya que cada mina tiene materiales, geometrías y riesgos distintos, aunque con estos dos enfoques se puede prever la viabilidad:Modelado hidrodinámico: simular cómo se movería el agua por túneles y cavidades, qué presiones generaría y qué puntos sufrirían más. Aquí el objetivo es evitar sustos de estabilidad estructural, ya que almacenar y transferir agua en un entramado subterráneo puede someter a las paredes y soportes a esfuerzos importantes.Modelado químico: muchas minas de carbón tienen minerales y residuos que, al contacto con el agua, alteran su composición. Eso puede traer dos problemas a la vez. Por un lado, agua de peor calidad. Por otro, corrosión, incrustaciones o erosión química que acorten la vida de equipos como bombas, tuberías y turbinas, o que dañen la propia infraestructura de la mina. ORNL plantea estos modelos como una forma de anticipar ese desgaste y ajustar el diseño antes de gastar dinero en obra.ORNL recuerda que el bombeo hidroeléctrico ya aporta la inmensa mayoría del almacenamiento a escala de red en EE. UU., y que el país tiene una bolsa enorme de minas abandonadas, un recurso industrial que hoy está parado. La idea es convertir parte de ese pasivo en infraestructura energética útil.Eso sí, recordemos que la viabilidad depende de cada emplazamiento, de la seguridad, del estado real de la mina, del agua disponible y del coste final. Por eso los próximos pasos no son titulares llamativos, sino trabajo de pico y pala en el Excel. Los investigadores deberán realizar análisis tecnoeconómicos, estudios de eficiencia del sistema y diseños tipo para que, si un proyecto sale adelante, no sea a ciegas.