En Southaven, Misisipi, las noches han dejado de ser tranquilas. Sus habitantes conviven ahora con un zumbido constante de motores de avión encendido sin pausa alguna. El origen de este estruendo es el nuevo centro de datos de xAI, la compañía de inteligencia artificial dirigida por el magnate Elon Musk para entrenar sus modelos.Este enorme recinto industrial moviliza una inversión de 18.400 millones de euros. Según los testimonios recopilados por Futurism, la situación resulta insostenible para las familias de la zona. Muchos residentes describen su propio barrio como un Mordor moderno por el humo y el ruido constante que emiten las instalaciones industriales.Turbinas de gas funcionando sin descanso para alimentar el futuro Las naves esconden miles de servidores trabajando al máximo rendimiento. Como la red eléctrica local es incapaz de suministrar energía suficiente, han instalado veintisiete turbinas de gas metano. Estos motores funcionan las veinticuatro horas del día para mantener los ordenadores encendidos sin sufrir ningún tipo de corte en el suministro.El impacto sobre la comunidad rural ha sido fulminante desde el primer día de obras. El residente Nathan Reed critica la falta de planificación urbana y define el proyecto como una oleada industrial impuesta sobre las casas. Los vecinos lamentan la velocidad de un desarrollo que ha devorado su entorno residencial en muy pocos meses.Las consecuencias van más allá del malestar sonoro. Krystal Polk se ha visto obligada a abandonar su vivienda familiar huyendo del estrépito. Su familia mantenía esa propiedad desde la época de los aparceros negros, reconociendo que todavía no logra asimilar la pérdida de sus raíces históricas por culpa de la nueva planta.Para evitar esperas burocráticas, la firma catalogó esos motores actuales como equipos temporales sin permisos definitivos. Paralelamente, la empresa tramita ya las licencias para instalar cuarenta y una turbinas permanentes sobre un recinto de cuarenta y seis hectáreas. Esto implica que la actividad industrial y el ruido podrían aumentar en el futuro.El alcalde republicano Darren Musselwhite admite las molestias, aunque atribuye las quejas a motivaciones políticas contra Musk. El ayuntamiento señala que han construido un muro insonorizante de seis millones de euros para reducir el impacto. Sin embargo, los habitantes desconfían y bautizan la barrera como el muro de sonido de Temu.Taylor Logsdon, una vecina afectada, asegura que sus hijos sufren problemas respiratorios por el aire sucio. Su preocupación coincide con los avisos de grupos ecologistas sobre las sustancias nocivas que expulsan las chimeneas. El Southern Environmental Law Center advierte que estos generadores liberan formaldehído carcinógeno de forma continuada sobre el vecindario.La presión por liderar el sector genera daños colaterales físicos. Mientras muchos empleados sufren estrés extremo por el software, las comunidades soportan el lado más sucio de la tecnología. Los servidores demandan tanta electricidad que acaban ensuciando el aire de los pueblos ante la pasividad de las autoridades locales.Esta historia replica un patrón calcado al ocurrido cerca de Memphis. Allí abrieron el centro de datos Colossus usando motores temporales para encender los equipos rápido. Ese proyecto afecta al barrio de Boxtown, otra zona habitada por población negra que soporta humos intensos que dificultan la respiración diaria de todos sus habitantes.La calidad del aire en esa zona ha caído en picado según los registros oficiales. Un seguimiento de Politico confirma que aquellas instalaciones encabezan las emisiones de nitrógeno del condado. A pesar de los síntomas de un posible invierno de la IA, la maquinaria continúa quemando gas provocando un esmog tóxico sobre las viviendas.El cansancio agota incluso a los simpatizantes de Musk. Eddie Gossett, vecino de setenta y seis años, apoyaba sus ideas para recortar el gasto público. Ahora, igual que ocurre con los planes para crear una mensajería independiente en X, este hombre se siente aislado. No puede dormir y exige que Musk pase una semana en su casa.