Los coches actuales son auténticos concentrados de tecnología. Incorporan inyección electrónica, asistentes avanzados a la conducción (ADAS), complejos sistemas anticontaminación y una red de sensores que controlan parámetros como la presión o la temperatura en tiempo real. Todo está monitorizado por la centralita. Esta evolución ha permitido mejorar notablemente la seguridad y la fiabilidad, pero también ha llenado el cuadro de instrumentos de testigos luminosos cuyo significado muchos conductores desconocen o no recuerdan con precisión.Seguir leyendo....