Las guerras se sabe cómo empiezan, pero nunca como acaban. Y solo cuatro días después de que Estados Unidos e Israel lanzaran su agresión militar contra Irán, la retórica en Washington empieza a cambiar al ver cómo el régimen iraní no se desmoronaba a las primeras de cambio tras el asesinato de su líder supremo o constatar los elevados costes que Teherán ha impuesto con su contundente respuesta, particularmente a las ricas monarquías árabes del Golfo y los mercados energéticos. El objetivo del cambio de régimen en Irán ha pasado a un segundo plano en la narrativa oficial pero, al mismo tiempo, la Casa Blanca ya no descarta el envío de tropas terrestres a Irán. Un escenario, como mínimo, temerario. No solo por las experiencias recientes en Irak y Afganistán, sino por la propia geografía iraní que, a ojos de los expertos, hacen del país una fortaleza casi inexpugnable.Seguir leyendo....