Sois muy pesados. Cargantes. Cansinos. Estáis poniendo en riesgo que siga todo aquello que denunciáis. Por pequeños matices. Interpretaciones. Ni siquiera es ideología porque ya no cuela. Seguís a lo vuestro mientras todo lo nuestro se sigue pudriendo como una vieja viga que apenas sostiene esta casona de la que tanto sacáis pecho. Ya ni siquiera discutís sobre el qué, sino sobre quién saldrá en la foto cuando se dice el qué. Y mientras os peleáis como niños chicos y os hacéis los dignos, con ese talante de quita y pon, el incendio se propaga de habitación en habitación, tratando de ganar el instante con un «yo lo dije primero». Da igual que el diagnóstico sea prácticamente idéntico. Da igual... Ver Más