Probamos el tocadiscos Muse MT-107 BTO para ver si mola eso de volver a usar vinilos o no… Y resulta que sí que mola

Wait 5 sec.

Hace un tiempo un amigo y yo comentábamos como los dos andábamos con la idea de recuperar nuestras respectivas colecciones de vinilos. Por aquello del ritual de escoger un disco, sacarlo de la funda, colocarlo en el plato, limpiarlo, y finalmente escucharlo. Así que aprovechando que Muse sacaba tocadiscos nuevos les pregunté si me dejaban uno y amablemente me enviaron un MT-107 BTO que me ha servido para confirmar que mola eso de poner vinilos.Es una sensación que, además, se ha ido incrementando con la manía de las plataformas en línea –o al menos de alguna de ellas– de cambiar inopinadamente las versiones de las canciones que tienen. Se mete mucho conmigo que de repente la canción que suena no sea la que espero. No porque sea mejor o peor sino porque no es la que espero. Y eso y mi TOC –real o imaginario– no se llevan nada bien.Entonces, ¿por qué construir un mueble para un tocadiscos? Porque estoy cansado de que todo requiera una cuenta y una actualización de software. Una suscripción. Quiero escuchar música sin necesitar una Wi-Fi y sin notificaciones que intenten distraerme. No quiero recuerdos guardados en una caja en el ático. Los quiero en la habitación, girando, con huellas que pueda limpiar, el crujir del polvo en la pista, no un archivo en un servidor en algún lugar.– Jesper en el vídeoLa cosa más significativa que he construido jamásEl MT-107 BTO es un tocadiscos estéreo con chasis de madera y plato de aluminio con alfombrilla de goma con un total de 4,6 kilos de peso. Quizás podía pesar un poco más por aquello de ayudar a amortiguar las vibraciones. Y lo del plato de aluminio tampoco es lo mejor para eso. Pero tampoco estamos hablando de un tocadiscos nivel audiófilo, sea lo que sea eso. Y en esta gama es lo habitual.Es de tracción por correa y soporta discos de 33 y 45 RPM. El selector de velocidad –y esta es una de mis dos quejas sobre la ergonomía del producto– es un pequeño interruptor deslizante que además queda prácticamente debajo de la palanca para subir y bajar el brazo. Creo que no habría sido muy complicado ponerlo en otro sitio porque a fin de cuentas lo que cambia es un contacto eléctrico. El adaptador para singles viene incluido y hay un lugar en la parte superior del tocadiscos para guardarlo. Hay un botón giratorio que permite ajustar la velocidad de giro dentro de unos límites.El brazo, de aluminio, es completamente manual salvo por la opción de parar automáticamente el plato cuando se termina el disco. Para eso hay otro interruptor que permite activar o desactivar esta función y que también queda debajo de la palanca para subir o bajar el brazo. Pero como imagino que todo el mundo la dejará activada no me parece tan incómodo como lo del selector de velocidad. Incorpora un contrapeso ajustable, pero no control tiene ajuste antideslizamiento.Lo de que sea manual no me parece mayor problema. De hecho, en un tocadiscos de esta gama creo que es una ventaja, ya que son menos componentes que pueden fallar y su ausencia permite ajustar mejor el precio y/o no ratear en otros aspectos.Monta una cápsula de imán móvil Audio‑Technica con aguja cónica AT3600L. Aunque es fácilmente reemplazable por una aguja elíptica ATN3600LE que con un precio de 38 euros es una modificación sencilla –y casi diría que la única posible/recomendable– para mejorar la calidad del sonido. No por nada en particular de este tocadiscos sino porque en general las agujas elípticas recogen más fielmente el sonido con independencia del tocadiscos en el que estén montadas.Seguir leyendo: Probamos el tocadiscos Muse MT-107 BTO para ver si mola eso de volver a usar vinilos o no… Y resulta que sí que mola# Enlace Permanente