WOH G64, una de las estrellas más grandes del universo, cambia a hipergigante amarilla y está cerca de explotar

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El reciente hallazgo sobre la mutación de WOH G64 en la Gran Nube de Magallanes revoluciona la astronomía, mostrando cómo un coloso rojo se vuelve amarillo justo antes de su muerte.WOH G64, la luminaria más masiva de la Gran Nube de Magallanes, muta de rojo a dorado en una fase crítica. Este coloso estelar atraviesa una metamorfosis térmica sin precedentes antes de su explosión final. Imagen: simulación con IA.Durante décadas, los telescopios apuntaron a un monstruo carmesí situado en la periferia de nuestra galaxia. Sin embargo, este titán estelar ha decidido dar un giro inesperado a su destino. La metamorfosis de la estrella WOH G64 ha dejado boquiabiertos a los expertos, ya que no es común presenciar semejantes alteraciones térmicas y cromáticas en apenas unos pocos inviernos. Lo que antes era un astro gélido y de dimensiones desorbitadas, ahora muestra un rostro mucho más ardiente y dorado, desafiando los tiempos habituales del cosmos.Ubicada en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina a la nuestra, WOH G64 es una supergigante roja que desafiaba las escalas convencionales. Es uno de los astros más masivos y brillantes que existen: su radio es aproximadamente 1.540 veces el del Sol. Para dimensionar su magnitud, si ocupara el lugar del Sol en nuestro sistema, su borde exterior rozaría la órbita de Saturno, engullendo todos los planetas interiores.Esta transición no representa solo un espectáculo visual para quienes analizan el firmamento desde la Tierra. Se trata de una ventana abierta a la agonía de los soles más masivos que existen en el espacio profundo. El astrónomo español Gonzalo Muñoz-Sánchez y su equipo de investigadores han logrado documentar este proceso, revelando que la estrella ha sufrido una "transición dramática" que obliga a replantear lo que sabíamos sobre la vejez de estos cuerpos celestes.La metamorfosis de WOH G64: de supergigante roja a hipergigante amarillaEl seguimiento constante de este astro ha permitido detectar un salto de temperatura asombroso, superando los mil grados de incremento en un intervalo temporal mínimo. WOH G64, que habitualmente se comportaba como un sol anciano y de baja temperatura, ha pasado a ser una "hipergigante amarilla" con una actividad mucho más frenética. Este cambio se registró principalmente entre los años 2013 y 2014, marcando un punto de no retorno en su fisonomía estelar y en su rastro lumínico.Red supergiant WOH G64 has awakened.One of the largest known red supergiants is WOH G64. Previously, it was assumed that the star, with a radius greater than 1,500 solar radii, may have entered a rare yellow hypergiant phase, a possible precursor to a supernova explosion. pic.twitter.com/ITP37yvuDa— Black Hole (@konstructivizm) March 2, 2026El estudio liderado por Muñoz-Sánchez, y publicado en la prestigiosa revista Nature Astronomy, describe esta luminaria como una bombilla de potencia descomunal que empieza a fallar. Antes de este calentamiento repentino, el objeto ya había dado señales de inestabilidad al atenuar su brillo en 2011, para luego recuperarse con un tono mucho más cálido. Recientemente, en el año 2025, la estrella se ha desvanecido de nuevo de forma notable, lo que sugiere que atraviesa "una fase evolutiva crítica" y terminal.Si comparamos este coloso con nuestro propio Sol, las cifras resultan difíciles de imaginar para la mente humana. WOH G64 posee una masa que multiplica por 28 la de nuestra estrella, pero su tamaño es 1.500 veces superior. A pesar de ser mucho más frío que el centro de nuestro sistema, su luminosidad es 300.000 veces más intensa. Mientras que el Sol tendrá una pausa final, este gigante está destinado a desaparecer mediante una detonación de proporciones catastróficas y brillantes.El misterio de WOH G64 y su transición a hipergigante amarillaPara entender qué está ocurriendo en las profundidades de la Gran Nube de Magallanes, los científicos han utilizado la espectroscopia, una herramienta que descompone la luz en una especie de código de barras. Gracias a estos datos acumulados desde 1992, han surgido dos explicaciones posibles. Una de ellas sugiere que WOH G64 "podría formar parte de un sistema estelar binario", ocultando a una compañera de menor tamaño cuya fuerza de gravedad estaría arrancándole sus capas externas de forma violenta.La espectroscopia sugiere que una vecina invisible despoja violentamente a la estrella WOH G64 de su envoltura gaseosa. Otra tesis plantea que un velo de polvo rojo ocultó su verdadera temperatura hasta que se disipó recientemente. Imagen: simulación con IA.La otra posibilidad que baraja el equipo internacional de expertos es que el astro siempre haya sido de color amarillento. Según esta teoría, la estrella habría estado "experimentando una erupción de material que le dio su aspecto rojo" durante gran parte del siglo pasado, ocultando su verdadera naturaleza tras una cortina de gas. No fue hasta que esa nube de restos se disipó, cerca del año 2014, cuando los astrónomos pudieron observar finalmente su superficie real, mucho más caliente de lo sospechado.Artículo relacionadoEl telescopio James Webb detecta unas extrañas fuerzas magnéticas que están deformando a UranoLa complejidad de este sistema se ve acentuada por la presencia de un toroide, una estructura de polvo y gases que rodea y oscurece la luz del astro. Esto provocó que, durante mucho tiempo, se sobreestimara su tamaño real, pensando que era el objeto más grande del universo conocido. Ahora sabemos que su comportamiento errático y su pérdida de masa no se deben sólo a su vejez, sino probablemente a la influencia de esa supuesta estrella vecina que aún no vemos.El destino de la supergigante roja y el origen de nuevos mundosEste descubrimiento permite arrojar luz sobre el "enigma de las supergigantes rojas desaparecidas", una cuestión que ha traído de cabeza a la comunidad científica durante años. El problema radicaba en que no se veían estallar tantas estrellas rojas como dictaba la lógica. El caso de WOH G64 sugiere que muchas de ellas cambian su aspecto y su color justo antes del colapso final, transformándose en cuerpos amarillos o azules que confunden a los observadores en los momentos previos.Entender cómo mueren estos astros es vital para comprender de dónde venimos nosotros mismos. Los elementos pesados que componen los planetas rocosos y la vida tal como la conocemos se cocinan en el interior de estos gigantes y se esparcen por el vacío tras su explosión. Por ello, predecir con exactitud si WOH G64 terminará como una supernova o si colapsará directamente en un agujero negro es una de las principales metas de la astrofísica moderna en la actualidad.Artículo relacionadoExpertos del IAC encuentran una supertierra en un sistema planetario cercano: dónde está y cómo es este nuevo mundoLo que sucederá en los próximos años con este sistema binario en interacción marcará el camino de las futuras investigaciones espaciales. Si finalmente la estrella se fusiona con su pareja o decide estallar en mil pedazos , los datos recogidos por Gonzalo Muñoz serán esenciales para ajustar nuestros modelos del cosmos. Por ahora, seguimos observando con asombro cómo este coloso silencioso se prepara para su último acto, recordándonos que incluso las estrellas más grandes tienen un tiempo limitado.Referencia de la noticiaMuñoz-Sanchez, G., Kalitsounaki, M., de Wit, S. et al. The dramatic transition of the extreme red supergiant WOH G64 to a yellow hypergiant. Nat Astron (2026). https://doi.org/10.1038/s41550-026-02789-7