Lamine Yamal, abatido y frustrado, se retiraba por el túnel de vestuarios del Camp Nou. Iba solo. Afuera, miles de personas no abandonaban sus asientos, orgullosos de un triunfo que era, en realidad, una derrota porque el Barça caía en la semifinal de Copa, perdiendo así Hansi Flick su primer título nacional.Seguir leyendo....