La seguridad digital, que sostiene desde la transacción bancaria más habitual hasta las conversaciones en plataformas de mensajería o el entramado de criptomonedas o las infraestructuras críticas, se fundamenta en las claves criptográficas, cadenas de caracteres cifradas por un algoritmo. La dificultad para descifrarlas depende de la factorización, la descomposición de una expresión algebraica en forma de producto, es decir: seis es igual a tres por dos. Pero esta simple operación se hace extraordinariamente compleja si el número dado supera una cantidad relativamente pequeña de dígitos, como 261980999226229. Ya en 1994, Peter Shor, matemático del Instituto de Tecnología de Massachusetts, demostró que un ordenador cuántico podrá resolver el problema de factorización de manera eficiente. Este vaticinio empieza a ser real. “A finales de esta década, un ordenador cuántico criptográficamente relevante será capaz de romper el cifrado que sustenta nuestra economía global”, advierte Anand Oswal, vicepresidente de Palo Alto, la entidad considerada como la mayor proveedora de servicios de ciberseguridad. Los expertos urgen a prepararse.Seguir leyendo