La industria militar nacional tiene mucho que perder en el enfrentamiento comercial entre España y EE UU por la postura del Gobierno de Pedro Sánchez respecto a la guerra con Irán. Uno de los contratos en juego es la venta de EE UU a España de material por valor de 1.700 millones de dólares (unos 1.462 millones de euros al cambio actual) para poner al día las fragatas F-100 fabricadas por Navantia. El Departamento de Defensa estadounidense preautorizó a finales de enero esta operación en un escrito en el que indicaba que todavía estaba pendiente de ratificación definitiva por ambas partes. Este contrato, del que se harán cargo gigantes del sector como Lockheed Martin, RTX Corporation o General Dynamics, es clave para la renovación de unas fragatas que complementarán a las nuevas F-110 de la armada, de las que Navantia ya entregó una primera unidad en septiembre, con la botadura en Ferrol de la F-111 ‘Bonifaz’. Tanto Navantia como el Ministerio de Defensa han rehusado hacer comentarios sobre este contrato.Seguir leyendo