Jensen Huang, CEO de NVIDIA, asegura que se están distanciando de OpenAI y Anthropic, pero su respuesta es tan enigmática que nadie sabe nada

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Hay quien puede ver en las compañías tecnológicas impulsoras de los grandes modelos de inteligencia artificial a los grandes protagonistas del panorama tech actual, así como a los que ofrecen mayor retorno económico para inversiones tempranas. A ellas hay que sumar una figura imprescindible para su evolución: una empresa que está ganando relevancia y que, a diferencia de empresas como OpenAI, obtiene ingresos significativos a través de la venta de hardware y servicios de IA.Hablamos de NVIDIA, el fabricante de unidades de procesamiento gráfico liderado por Jensen Huang. La compañía ha realizado inversiones estratégicas en OpenAI y en otras entidades como Anthropic, aunque, según recientes declaraciones de su CEO, Jensen Huang, estas podrían ser las últimas inversiones privadas significativas que lleve a cabo en estas compañías.En septiembre del pasado año se anunció un acuerdo estratégico por el que NVIDIA preveía invertir hasta 100.000 millones de dólares para impulsar la infraestructura de OpenAI y desplegar centros de datos de IA con sistemas de la compañía. Una estrategia que se vio reforzada en enero de este mismo año en el marco de una nueva ronda de financiación que, por parte de NVIDIA, podría ser la última aportación a su exposición en la firma que lidera Sam Altman.¿Qué supone el fin de las inversiones de NVIDIA en Anthropic y OpenAI?Y es que durante la conferencia de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de Morgan Stanley celebrada en San Francisco en el día de ayer y recogida por TechCrunch, Huang reconoció que las inversiones recientes de NVIDIA tanto en Anthropic como en OpenAI serían las últimas que acometerían, toda vez que ambas empresas prevén salir a bolsa antes de terminar este mismo año.Al tratarse de una figura de tanta relevancia como Jensen Huang y de una referencia directa a dos referentes de la industria del peso de OpenAI y Anthropic las dudas sobre las implicaciones no se hicieron esperar. Lo cierto es que son muchas las voces que alertan desde hacer tiempo del peligro de la economía circular que existen en torno a la IA y los riesgos ante una posible burbuja.Los escenarios que se plantean tocan diferentes explicaciones. Una de ellas obedece al hecho de que la rentabilidad que NVIDIA puede obtener de sus inversiones futuras no podrá ser mayor que la que percibirá de las que ya ha realizado de manera temprana. Una línea respaldada por las palabras del propio Jensen Huang durante el acto, en el que señaló que "esta podría ser la última vez que tengamos la oportunidad de invertir en una empresa tan importante como esta (OpenAI)".Por otra parte, resulta innegable que NVIDIA va a seguir obteniendo ganancias a partir de sus propios productos y de su venta a este tipo de compañías. La firma de Jensen Huang cuenta con la materia prima para abastecer los centros de datos, unidades de procesamiento gráfico y sistemas de hardware y software especializados, y su volumen de negocio apunta a un crecimiento sostenido, siempre y cuando el panorama se mantenga en la línea actual.Otras opciones que quedan abiertas ante las palabras de Jensen HuangPor último, hay quienes apuntan a la inestabilidad geopolítica y las implicaciones de estas dos compañías en movimientos que influyen en la tensión actual para la decisión anunciada por Jensen Huang. Con Anthropic acusando en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos a quienes venden chips a China y Corea del Norte de favorecer a rivales de Estados Unidos en la carrera tecnológica actual en clara alusión a NVIDIA y con OpenAI perdiendo la confianza de los usuarios tras su acuerdo con el Departamento de Guerra de Estados Unidos, la política puede tener también su peso específico en el paso anunciado por NVIDIA.Lo cierto es que las manifestaciones de Jensen Huang acerca de una desaceleración drástica en las inversiones en dos de los referentes de la industria dedicados a desarrollar inteligencia artificial avanzada no aclaran un motivo particular ni concreto más allá de la rentabilidad inversora, de ahí que ahora mismo el mundo tecnológico se pregunte cuál es la motivación real de ese paso o si tan solo se trata de negocios.