En un momento de crisis nacional, quienes regulan la extracción de las aguas residuales, o quienes administran empresas de transporte, o los que tienen en sus manos la llave del gas para calefacción tendrán que atenerse a una responsabilidad añadida como operadores de servicios esenciales para que el país no se pare. La primera experiencia de la importancia de estos operadores la tuvo España a la fuerza durante la pandemia de covid, cuando el Gobierno tuvo que hacer excepciones a la orden general de confinamiento. No podían encerrarse los panaderos, ni los agricultores, ni los técnicos de las presas, ni los sanitarios, ni los que mueven las mercancías para abastecerlos a todos ellos. Seguir leyendo....