Los capitostes negociadores de China y Estados Unidos desbrozan estos días en París la senda hacia la cumbre presidencial en Pekín. Ya se preveía árida por los litigios comerciales cuando irrumpió la guerra de Irán y la exigencia de Trump de que China le ayude a arreglar el desaguisado. Si Pekín no envía sus barcos al estrecho de Ormuz, Trump podría posponer la cita. Lo primero no ocurrirá y es muy improbable lo segundo.Seguir leyendo....