Durante año y medio, Juan Pedro S. G. operó en Jerez con una doble cara: de puertas afuera, era un corredor de seguros de confianza con oficina en la a venida de la Soleá; de puertas adentro, gestionaba un fraude sistemático que dejó a cerca de un centenar de conductores circulando sin seguro mientras creían haber pagado su póliza. El