Pogacar-Van der Poel, primer duelo de gigantes en la Milán-San Remo

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Los dos gigantes de las clásicas, los mejores ciclistas en carreras de un día, se citan este sábado por primera vez en 2026. Como el año pasado, será una lucha antológica entre Tadej Pogacar y Mathieu van der Poel por la gloria en la 'Clasicissima', la Milán-San Remo que abarca 280 kilómetros y más de seis horas de bicicleta desde Lombardía al Mar Mediterráneo en la frontera con Francia. Los genios del pedal han simplificado los pronósticos. Puede triunfar por primera vez el esloveno en la amplia avenida de la Via Roma o revalidar su victoria el holandés. Y todo lo que no sea uno de los dos en el podio con el trofeo se podrá considerar una sorpresa. Será el sexto asalto de Pogacar para someter al primer 'Monumento' de los cinco que componen la temporada (además el Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía). La Milán-San Remo es junto a la París-Roubaix las únicas piezas que se le resisten a Pogacar, quien ha ganado cuatro Tours de Francia, un Giro de Italia y dos Mundiales. Para Van der Poel es otra historia. Es un especialista en carreras de un día que no sube los puertos largos del Tour y nunca ha podido aspirar a pruebas de tres semanas. Ya posee dos San Remo, junto a tres Flandes, tres Roubaix, una Amsteld Gold Race, una Strade Bianche y un Mundial. Probablemente el mejor clasicómano de la historia, el más espectacular sin duda. Los dos se encuentran en óptima forma, tan temprana la campaña. Pogacar debutó y ganó la Strade Bianche, Van der Poel se adjudicó la Omloop y dos etapas de la Tirreno. Cualquier vaticinio de la prueba pasa por las dos cotas míticas de los últimos 25 kilómetros, la Cipressa (5,6 km al 4,1%) y el Poggio (3,6 km al 3,8%). Dos cimas que se adaptan más a los ciclistas grandes y potentes y que no son los suficientemente exigentes para que Pogacar pueda reventar la carrera. «No es ningún secreto que la Milán-San Remo es una carrera que me encantaría ganar», declaró Pogacar. «Creo que me viene bien, pero también a muchos de los otros grandes. Lo veo como un buen reto». El esloveno le ha cogido el gusto a subir pegado a una moto a toda velocidad estos mini-puertos. Recientemente marcó un tiempo de ocho minutos y 51 segundos en Strava en la subida a la Cipressa, seis segundos más rápido que su propio récord, a unos 40 kilómetros por hora. Van der Poel, con ocho 'monumentos' en su poder, es consciente de que no siempre podrá contener al esloveno. «El año pasado ya estuvo muy cerca. Si me dejo un uno por ciento, Tadej se escapará en la Cipressa -declaró Van der Poel al portal Sporza-. Es solo cuestión de tiempo que la gane».