Por primera vez, las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer han recibido el perdón y el homenaje del Gobierno de España. Lo habían obtenido ya de la Conferencia Española de Religiosos (Confer) —aunque no lo aceptaron—, pero seguían reclamando la restauración y reconocimiento de su sufrimiento por parte del Estado. «Perdón de todo corazón, y gracias», ha expresado el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, a través de un vídeo proyectado en el acto institucional, que se ha celebrado en el Auditorio Nacional de Madrid. Esta institución fue refundada en 1941 por el régimen de Franco. Su primera presidenta de honor fue Carmen Polo y sus centros estaban controlados por órdenes religiosas femeninas. Fue un auténtico órgano de represión para "reeducar" a mujeres jóvenes tildadas de «inmorales». Tras la muerte del dictador, el Patronato continuó activo una década. Es decir, no fue disuelto hasta 1985, siete años después de aprobarse la Constitución. Mientras, miles de mujeres fueron sometidas a todo tipo de abusos sistemáticos en sus centros, bajo el amparo del Estado. El Gobierno ha celebrado este viernes un acto institucional para reconocer a las mujeres que sufrieron estos horrores, pedirles perdón en público y que sean consideradas también víctimas de la dictadura. «No puedo estar más de acuerdo con la manifestación de que fuisteis unas olvidadas de la Transición», ha expresado Bolaños. El terror, según han recordado las propias víctimas, suponía trabajos forzados, control sobre sus cuerpos y sexualidad, medicación impuesta, robos de bebés, maltrato físico y agresiones sexuales. En definitiva, graves violaciones de los derechos humanos cometidas incluso durante los primeros años de democracia. «El Patronato, para vergüenza del ministerio que dirijo, dependió en todo momento del Ministerio de Justicia, y lamentable e incomprensiblemente perduró más allá de la restauración de la democracia, hasta agosto de 1985», ha expresado Bolaños, que no estaba presente en el acto porque está en el Vaticano acompañando al Rey en su visita al Papa León XVI. Sin embargo, el ministro sí que se reunió con algunas representantes de las víctimas del Patronato la semana pasada, donde les trasladó estas y otras reflexiones en privado. «No podemos hacer desaparecer el sadismo que sufristeis, pero sí podemos hacer lo que ahora está en nuestra mano», ha continuado. El ministro ha reconocido, en primer lugar, la «vergüenza» de que esta institución siguiera operando incluso en los primeros años de la democracia y trasladó una petición de perdón «de la manera más sincera», con la intención de iniciar pasos hacia la reparación. Además de defender públicamente que sean reconocidas como víctimas de la dictadura, Bolaños ha dicho que el Gobierno también trabajara para que su historia nunca sea olvidada y tampoco se repita. En este sentido, anunció que el colectivo de víctimas tendrá una placa homenaje en el Ministerio de Justicia. En junio, la Conferencia Española de Religiosos organizó por su parte otro acto público de reconocimiento. Sin embargo, no fue suficiente ni lo consideraron sincero algunas supervivientes del Patronato de Protección a la Mujer, que interrumpieron el encuentro para rechazar el perdón ofrecido por los y las religiosas. Con pancartas y gritos de «¡Verdad, justicia y reparación!», las mujeres víctimas del patronato franquista denunciaron entonces que no habían recibido una disculpa real ni reparación efectiva ni de los religiosos ni del Estado, y acusaron a la Iglesia de haber intentado silenciarlas cuando quisieron hablar del robo de bebés y de los suicidios que se produjeron en los centros por las condiciones a las que las jóvenes estaban sometidas.