Control de rentas: ilusión de justicia y realidad de escasez

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¿Qué pasaría si la Liga MX decidiera poner un tope salarial a jugadores o equipos? Menos refuerzos, fuga de talento a otras ligas, menos competitividad y, por ende, menos espectáculo.Algo parecido está pasando en Jalisco, uno de los estados más importantes de México. Se analiza una propuesta para controlar el precio de los alquileres y facilitar el acceso a la vivienda, fijándolo con base en el valor fiscal de la propiedad y limitando sus incrementos conforme a la inflación. Sin embargo, es una medida populista y tribunera, que no atiende el problema de raíz.Estas medidas no son nuevas. Países como Alemania, España, Suecia y Francia han implementado controles de renta con resultados desastrosos. Terminaron reduciendo la oferta disponible y generando mayor escasez. El problema no solo persistió, sino que se agravó.El precio de la vivienda responde a los mercados, y cuando la demanda crece más rápido que la oferta, los precios suben. Si en ese contexto se impone un precio máximo por debajo del nivel de equilibrio, ocurre una doble presión: aumenta la demanda (porque el precio es artificialmente más bajo) y disminuye la oferta (porque se reduce la rentabilidad del sector inmobiliario).El resultado es evidente: escasez. Menos propiedades disponibles, menor inversión en mantenimiento y desarrollo inmobiliario, y una caída en la calidad del servicio. Pero hay un efecto adicional que suele pasarse por alto: la aparición de mercados paralelos o informales. Cuando el precio regulado no refleja el precio de mercado, surgen incentivos para negociar “por debajo de la mesa” y surgen los mercados negros. En ese escenario, el inquilino queda más vulnerable y con menor certeza jurídica.Imaginemos que la Liga MX decide imponer un tope salarial para jugadores o equipos. En el papel, la medida busca hacer la competencia más equitativa. En la práctica, los jugadores de mayor nivel buscarán ligas donde puedan recibir el salario acorde a sus capacidades. Se genera una fuga de talento y, con ello, una caída en la calidad de la liga. También pueden surgir mercados negros, pagos no registrados o acuerdos informales para retener a sus figuras.Algo similar ocurrió en la liga española con los controles financieros de los últimos años. El caso más emblemático fue la fallida operación para la renovación de Lionel Messi y el FC Barcelona en 2021. No fue una decisión deportiva: el club simplemente no pudo sostener su salario dentro de los límites establecidos. El resultado fue la salida gratuita de uno de los mejores jugadores de la historia al PSG, afectando el nivel competitivo y el atractivo del equipo, así como el impacto mediático de la liga.En ese tiempo vimos el mítico tridente de Messi, Neymar Jr y Mbappe en París, el cual fue una realidad gracias a que la liga francesa flexibilizó temporalmente las reglas financieras tras la pandemia, con el objetivo de reactivar la liga. A pesar del fracaso deportivo del tridente, al no ganar ninguna Champions League, el club parisino “robó” en lo económico y mediático, con aumentos en sus ingresos por patrocinadores, venta de playeras y boletos, entre otras cosas. Se consolidó como una marca rentable y elevó a otro nivel la liga francesa.En el mercado inmobiliario ocurre lo mismo. Cuando se limita artificialmente el ingreso que puede generar un activo, el capital busca otras alternativas más rentables. Se construye menos, se oferta menos y lo poco que existe se deteriora. Y en paralelo, aparecen esquemas informales que perjudican a los que se busca proteger.En la vivienda, como en el futbol, cuando se fija un precio artificial por debajo del equilibrio, el resultado no es justicia, es escasez.The post Control de rentas: ilusión de justicia y realidad de escasez first appeared on Ovaciones.