La NASA abre las puertas de su casa marciana: así viven los que se preparan para Marte

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Llegar a Marte es el gran sueño espacial desde hace décadas. Y aunque todavía faltan bastantes años para ver a un astronauta caminar por esa famosa superficie rojiza, la NASA ya está haciendo los deberes sin salir de la Tierra. De hecho, acaban de enseñarnos cómo es por dentro su simulador marciano. Ahí dentro hay cuatro personas que acaban de superar la impresionante barrera de los 150 días de aislamiento total. Cabe destacar que este experimento es vital para entender a qué se enfrentarán los humanos cuando viajen al espacio profundo.Los protagonistas de esta historia son Ross, Ellen, Matthew y James. El pasado 19 de octubre cerraron la escotilla del Mars Dune Alpha, unas instalaciones ubicadas en el Centro Espacial Johnson (Houston) de apenas 158 metros cuadrados. Desde entonces, su día a día imita punto por punto la rutina de una colonia en Marte. En las últimas fotos que ha publicado la agencia, los vemos muy metidos en sus investigaciones científicas, pero también hay tiempo para desconectar. Echando una partida de ping pong sobre la mesa del comedor, por ejemplo. Un experimento pensado para llevar la resistencia humana al límite CHAPEA hits the 150-day mark! From harvesting crops to monitoring their physical and mental stressors, the crew of @NASA's yearlong Mars simulation is helping us to drill down how exactly humans will live and work in deep space. Scroll through for a peek inside their… pic.twitter.com/Yk4z94WiYu— NASA's Johnson Space Center (@NASA_Johnson) March 18, 2026 Con este experimento, la NASA quiere saber cómo responde nuestro cuerpo y, sobre todo, nuestra mente al pasar meses encerrados en un espacio tan pequeño. Y no se lo están poniendo nada fácil. La vida en el simulador está llena de problemas cotidianos que tendrían en un viaje real. Tienen que apañárselas con recursos limitados, reparar cosas que se estropean y encargarse de tareas básicas para sobrevivir a largo plazo, como cuidar de sus propios cultivos.Aunque si hay algo que genera estrés de verdad en esta prueba, son las comunicaciones. Hay que recordar que están simulando vivir a millones de kilómetros, por lo que los mensajes no se reciben al instante. Tienen un retraso de unos 22 minutos para enviar y otros 22 para recibir respuesta, y a veces la NASA corta la señal por completo para ver cómo reaccionan. Esto lo cambia todo. Si hay una emergencia, no pueden simplemente descolgar el teléfono y pedir ayuda a Houston. Están solos. Tienen que confiar en ellos mismos, trabajar en equipo y tomar decisiones rápidamente bajo muchísima presión.Imagen de Marte hecha por el robot PerseveranceEl lugar tiene unas nueve estancias, incluyendo una zona para comer, charlar y pasar el rato, además de un baño compartido. Pero lo más importante para la salud mental es que cada uno tiene su propio dormitorio. También hay una zona anexa llena de arena roja que imita a la perfección el suelo marciano; allí es donde se ponen los trajes espaciales y practican las famosas caminatas de exploración.La aventura terminará el próximo 31 de octubre. Cuando por fin salgan, la NASA tendrá suficientes datos para saber hasta dónde puede llegar la resistencia humana. La idea sigue siendo pisar Marte en la década de 2030, pero un viaje tan complejo como este tiene bastantes papeletas para acabar retrasándose..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }.image img { width: 100% !important; height: auto !important; }