Reseñas DC USA- Batwoman #1

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Créditos: La elaboración de este artículo ha sido posible gracias a las muchas charlas y ayudas editoriales sobre el personaje por parte de Carlos Gullón. Esta va por tí. Edición original: ( Batwoman #1 DC Comics, 2026) Guión: Greg RuckaDibujo: DaniColor: Matt HollingsworthFormato: Grapa. 32 páginas. 3,99$ Batwoman strike again«With everything»Que Batwoman sea uno de los mejores personajes reintroducidos y rediseñados de las últimas décadas es un hecho, igual que lo es que Kate y Montoya sean el ojito derecho de Greg Rucka.Los tres siempre acaban volviendo y dejando sus historias en una especie de barbecho que, por ganas, ideas que mutan y decisiones rotas, casi les sienta bien. Su regreso tardío funciona porque, si algo es sistemático aquí, es que Batwoman, Montoya y Rucka siempre encuentran la forma de volver para seguir con su historia, recogiendo en ocasiones lo hecho por otros, ya sea Williams, Blackman o Marguerite Bennett.Distintas vidas editoriales de BatwomanBatwoman ha sido un personaje muy castigado por las circunstancias editoriales. No ha sido ajena a hachazos, cambios de opinión y polémicas homófobas por parte de la anterior dirección editorial —ser lesbiana, tener una vida, casarse—, cosas que no se veían con buenos ojos. Eso, sumado a lo que descubrimos hace poco de la mano de Rucka sobre cómo se trataba al personaje en la anterior DC, hace que Batwoman, tanto en las viñetas como en la realidad editorial, nunca termine de eclosionar ni de encontrar un hueco estable en la actualidad.Kate se ha quedado como esa superheroína y esa serie casi mítica, con un aura de culto, siempre con grandes nombres detrás. Algo distinto a lo habitual dentro de la batfamilia: lo suficientemente diferente como para resultar fresca e interesante, y más cercana a una serie con tintes de terror y monstruos, casi a lo Universal. Su protagonista funciona como una especie de final girl de los 90 mezclada con una concepción del terror ligada a lo distinto: monstruos, familia y trauma, todo ello anclado en una constante visibilidad y en un claro mensaje queer.Kate, Montoya y Alicia —la hermana de Batwoman— nunca lo han tenido fácil: una en constante lucha consigo misma; la salvación de su hermana como persona enferma e inestable, siendo su principal archienemiga de la secta que desde los inicios ha ido a por ella; y Montoya con su temperamento, sus peleas contra xenofobia y homofobia, unido a la mano dura que es Gotham, como se vio en la fantástica y extrañamente todavía inédita GCPD The Blue Wall. Son personajes que no tienen descanso alguno.Siempre hacia delante, golpeándose contra la sociedad —la maquinaria editorial— y las circunstancias por la condición de ambas. Cierto que en algunos momentos, en Renacimineto tuvieron su momento de paz —Alicia en Leyendas Urbanas, donde ya completó su verdadero ser como villana, para desgracia de Kate—.Y aquí estamos otra vez, Kate Kane luchando contra todo: esa Gotham oscura, arcaica y religiosa, salida de lo más oculto de las pesadillas, junto a una Alicia que, por lo que parece, vuelve a las andadas con su desdoblamiento de personalidad, siguiendo con ese bucle sin fin.El monstruo y la cazadora. Nueva serie y el bucle se terminó… o eso parece. Kate se encuentra en Grecia, en una institución mental similar al Alguien voló sobre el nido del cuco, con un trauma tan grande por todo lo que le ha ido pasando a lo largo de su vida hasta la actualidad. Está rota, sin poder avanzar ni olvidar las pesadillas.Un último encuentro contra su hermana Alice y la secta de la Antivida, que siguen con la profecía que se vio desde las páginas de 52. Un combate en homenaje a Sherlock y Moriarty, el final de todo y el comienzo del fin.No llegamos a ver esa resolución –Rucka juega con nostros en todo momento-, pero sí vemos, de la mano de Kate con los guiones de Rucka , el trauma que le sigue atormentando. Ese momento en especial nunca se acabará.Tengamos una cosa clara: este número puede no ser tan emocionante como Deathstroke o Lobo, pero Rucka —que ha vivido y está en otro momento vital— lo deja claro desde su nueva miniserie Cheetah and Cheshire Rob the Justice League. Él tampoco es el mismo, y más desde ese lejano 2006 y todo lo que hemos ido viendo de su trato con la editorial: sus salidas, las vejaciones hacia su persona y su actualidad como persona primero y escritor después.Eso se hace patente en la forma en que nos muestra a Kate, y nosotros, los lectores, vemos a ambos reflejados en la escritura.Batwoman, además del trauma del personaje —que es su motor—, también se nutre del arte. El personaje está intrínsecamente atado a grandes ilustradores, páginas y una narrativa rompedora, distinta, que demuestra la versatilidad y la diferencia de nuestra heroína respecto a sus coetáneos de la Batfamilia, como hemos contado antes en este mismo texto.J.H. Williams III, Jock, Steve Epting… grandes artistas en su estilo, y ahora se une DaNi, la dibujante griega de obras como Sandman: The Dreaming y AthanasiA -del sello Vault-. Nos trae su estilo casi sin líneas, underground, que de manera muy sorprendente —junto al color de Matt Hollingsworth— consigue recordar a J.H. Williams III, pero bajo sus propios términos. Es abismal ver en páginas el trazo de DaNi, que es inconfundible, y cómo, con esa diferencia respecto a Williams, añade familiaridad, el desgaste de Kate, su dolor, y ese cabello rojo como el fuego —uno de sus sellos— se ve claro y nos dice mucho de su personalidad.Amén de la paleta de colores y el uso del rojo y negro de Batwoman en una de las secuencias más asombrosas de los cómics en muchísimos meses.En definitiva, si la línea Next Level de Snyder planteaba la utilización de personajes minoritarios —cada artista podía elegir el que quisiera— y libertad absoluta en cuanto a guion y arte, con este número y Deathstroke publicado por mi compañero Jordi vemos que así ha sido. Un regreso que, como digo, puede no impactar tanto en el lector como sus compañeros, pero que da lo que los fans llevábamos tanto tiempo esperando.Lo mejor• Batwoman y Rucka han vuelto.•DaNi y Matt Hollingsworth.Lo peor• Puede no ser tan emocionante como otros comienzos.