Israel pisa aún más el acelerador bélico, con la esperanza de ver aparecer en el régimen iraní las fisuras que no han surgido en casi tres semanas de guerra. El martes, mató a dos figuras destacadas: Ali Lariyaní (un hombre mucho más importante en el régimen de lo que sugiere su cargo, jefe de seguridad) y Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, en los magnicidios más importantes tras el del líder supremo, Ali Jameneí, al iniciar el conflicto junto con EE UU, el 28 de febrero. Este miércoles ha continuado su persecución a la cúpula con otro de los denominados “asesinatos selectivos”, en el que da por muerto al ministro de Inteligencia, Esmail Jatib. “La política de Israel es clara: nadie tiene inmunidad en Irán y todos están en el punto de mira”, ha amenazado Israel Katz, su ministro de Defensa. El presidente iraní, Masud Pezeshkián, ha confirmado la muerte del ministro Jatib en la red social X. “El cobarde asesinato de mis estimados colegas Ismail Jatib, Ali Larijani y Aziz Nasirzadeh, junto con algunos miembros de sus familias y de su equipo, nos deja de luto”, ha publicado. Seguir leyendo