Usó ChatGPT para intentar salvar a su perra con cáncer y consiguió algo que los veterinarios no pudieron

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Aunque los modelos de inteligencia artificial levanten preocupaciones, estos también pueden servir para cosas útiles. La IA, de hecho, ha ayudado a que Paul Conyngham, un ingeniero de Sydney, Australia, pudiese diseñar una vacuna con la que ha conseguido reducir el cáncer de células cebadas de su perra. Todo, gracias a ChatGPT. Conyngham recibió la noticia de que su perra Rosie padecía cáncer en 2024. Desde entonces, el ingeniero, sin experiencia en biología ni veterinaria, empleó todos los métodos convencionales para intentar curarla. Después de varios fracasos, optó por utilizar ChatGPT para investigar sobre posibles curas alternativas. La IA de OpenAI ayudó a Conyngham a ganar conocimientos sobre la enfermedad y posibles curas, y le ayudó a crear un plan relacionado con los tratamientos de inmunoterapia, los cuales Conyngham desconocía. Para llevar a cabo una investigación más exhaustiva, ChatGPT le recomendó contactar con el Centro Ramaciotti de Genómica de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW). Inmediatamente, el dueño de Rosie se puso en contacto con uno de los responsables del centro: el profesor Martin Smith, quien no dudó en ayudarle. Conyngham le propuso secuenciar el ADN del tumor de Rosie para realizar más investigaciones. Pagó 3.000 dólares para poder llevar esto a cabo y le aseguró a Smith que podía utilizar su experiencia como analista de datos, para analizar los resultados de dicha secuenciación a través de ChatGPT. Y así lo hizo. ChatGPT y otras IAs para dar con un tratamientoConyngham cuenta que usó ChatGPT y otros modelos de IA similares para identificar mutaciones en el ADN. También utilizó AlphaFold, una potente herramienta de Google DeepMind capaz de generar estructuras 3D de millones de moléculas, con el objetivo de buscar cuál de ellas estaba alimentando al tumor. Con toda esta información recopilada, Conyngham contactó con una farmacéutica para obtener un fármaco de inmunoterapia, pero el fabricante rechazó su petición para suministrarle dicho medicamento. En ese momento, el dueño de Rosie, con la ayuda del profesor Smith, decidió optar por otra vía: las vacunas ARNm. Conyngham consiguió los permisos y la documentación necesaria para poder suministrarle vacunas ARNm a su perrita, y Pall Thordarson, director del Instituto de ARN de la UNSW, le ayudó a fabricar una en base a los datos que había recopilado a través de sus investigaciones con ChatGPT y otros modelos de IA. Después, se puso en contacto con Rachel Allavena, profesora de inmunoterapia canina en la Universidad de Queensland, para que le administrara la vacuna a Rosie. La vacuna ha logrado reducir el tumor de RosieLa primera vacuna se administró en diciembre. Desde entonces, el tumor de Rosie, que era del tamaño de una pelota de tenis, se ha reducido a la mitad. Los resultados dejaron con la boca abierta a los científicos y a aquellos investigadores que ayudaron con el tratamiento, y Conyngham ha asegurado que su perra ha recuperado la energía e incluso el brillo en su pelo. Si bien es una buena noticia, y demuestra que la IA como ChatGPT puede ser especialmente útil para la investigación en el campo de la medicina, todavía queda mucho camino por recorrer. De hecho, el propio Conyngham reconoce que no este tratamiento no es una cura como tal, y que incluso para llegar a él hay que pasar diferentes obstáculos. Sin embargo, asegura que ha servido para darle a Rosie más tiempo y calidad de vida.Seguir leyendo: Usó ChatGPT para intentar salvar a su perra con cáncer y consiguió algo que los veterinarios no pudieron