Esta mujer ya está en sus días. Sangra en blanco en este cuarto luminoso, derrama lo que explota, el dolor que la reconforta. Está indecisa, no sabe qué ponerse. Que si esto le hace más gorda, que si lo otro no le favorece. Deshace los armarios, pone caras frente a un espejo que no le devuelve lo que yo veo, lo que yo intuyo. Ladea el rostro y niega, se enfada porque dice que tiene todo anticuado, se desespera al no encontrar uno de los modelitos que traía en la mente. Y el pelo, qué desastre, resopla. Las raíces, las puntas. Todo mal. Me viene y me busca con dos conjuntos en cada mano. Éste o éste. Calculo mis opciones,... Ver Más