Eduardo Robayo y el legado de Kokoriko y otras marcas en Colombia. Foto: Valora Analitik y suministro de XEl sector empresarial colombiano recibió, en la noche del sábado 21 de marzo, la noticia del fallecimiento de Eduardo Robayo Ferro, quien murió a los 91 años. Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada al desarrollo de la industria gastronómica en el país, en particular a la consolidación de la reconocida cadena de restaurantes Kokoriko, una marca que logró posicionarse en el mercado nacional y expandirse hacia otros segmentos económicos.A lo largo de su vida, Robayo impulsó diversos proyectos empresariales, pero uno de los hitos más relevantes se remonta a 1969, cuando tomó la decisión de fundar la Compañía Comercial e Industrial de Aves (Avesco Ltda.). Este emprendimiento, desarrollado junto a sus socios Emilio Collazos y Noé Cardona, sentó las bases de lo que posteriormente se convertiría en una de las cadenas de restaurantes más representativas del país como lo es Kokoriko.El inicio de este proyecto estuvo marcado por la apertura de un asadero de pollos en la localidad de Chapinero, en Bogotá, bajo el nombre de La Colonia, que posteriormente se convirtió en Kokoriko. En ese momento, el consumo de pollo asado no era masivo, lo que implicó un desafío adicional para posicionar el producto. Sin embargo, la propuesta logró captar la atención del público y sentó las bases de un modelo de negocio que con el tiempo se consolidaría.El crecimiento de la marca fue progresivo. En 1971, y ya bajo el nombre de Kokoriko, llegó a la ciudad de Cali, lo que representó un paso clave en su proceso de expansión. A partir de entonces, la compañía inició una estrategia de crecimiento sostenido que le permitió abrir nuevos puntos de venta en distintas regiones del país, fortaleciendo su presencia en el mercado gastronómico colombiano.La solidez en la gestión empresarial fue un factor determinante en este proceso. La organización interna, junto con la planeación estratégica, facilitó la consolidación de la marca. En este camino también fue relevante el apoyo de su hermano Antonio, quien contribuyó al fortalecimiento de la estructura del grupo y a la expansión de sus operaciones.A pesar de los cambios en las dinámicas del mercado, Kokoriko logró mantenerse vigente mediante la adaptación de su oferta y la diversificación de sus servicios. La compañía ajustó sus formatos de atención, amplió su cobertura geográfica e incorporó nuevas estrategias para responder a las necesidades de los consumidores, lo que le permitió conservar su reconocimiento a nivel nacional.Foto: Valora Analitik¿En qué otros negocios alimenticios participó Eduardo Robayo?Además de su participación en el negocio de restaurantes, Robayo incursionó en otros segmentos del sector alimenticio. A comienzos del siglo XXI, el grupo empresarial amplió su portafolio con la marca de helados Mimo’s, que logró posicionarse en el mercado de postres en Colombia. Esta apuesta evidenció una visión orientada a diversificar las líneas de negocio y fortalecer la presencia en distintos nichos del consumo.Recomendado: Frisby, Subway, Qbano y El Corral superan los 200 locales en Colombia: Este es el top 10De igual forma, se establecieron alianzas estratégicas con otras marcas del sector, como Andrés Carne de Res, lo que dio lugar a la creación del Grupo Inmaculada Guadalupes y Amigos (IGA). Esta iniciativa permitió integrar diferentes propuestas gastronómicas bajo una misma estructura empresarial. A ello se sumó la estructuración del Grupo Conboca, que reunió diversos modelos de negocio orientados al sector de alimentos y que han tenido acogida en el mercado.Cabe señalar que, aunque en su momento la marca de helados Mimo’s hizo parte de este ecosistema empresarial, en la actualidad ya no está vinculada ni a Andrés Carne de Res ni al Grupo IGA. Esto se debe a que la compañía fue adquirida por el Grupo Nutresa, operación que se concretó bajo la dirección del Grupo Gilinski.