OpenAI admite que el modelo de suscripción 'ilimitada' de ChatGPT tiene los días contados

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Las suscripciones de ChatGPT no nacieron de ningún plan maestro. Nick Turley, el responsable del producto en OpenAI, lo cuenta sin darle más vueltas: lanzaron ChatGPT como una demo temporal que iban a cerrar al mes, se hizo viral, y de repente tenían entre manos un problema de capacidad que no sabían muy bien cómo gestionar. La solución fue cobrar. "Tropezamos con las suscripciones", admite.Lo que iba a ser un experimento de un mes lleva años siendo el modelo de negocio de uno de los productos más usados del mundo. Business Insider recoge las declaraciones de Turley, y la verdad es que tienen bastante miga: no solo reconoce que el sistema nació por accidente, sino que da por hecho que tiene los días contados. Pagar por lo que usas: la industria lleva tiempo yendo por ahíEl problema de fondo es que mantener ese modelo improvisado cuesta cada vez más dinero. La IA consume una cantidad de computación que no para de crecer, y el sector al completo va a meter cientos de miles de millones de dólares este año en infraestructura para no quedarse atrás. Ofrecer uso ilimitado por una cuota fija, en ese escenario, empieza a no tener mucho recorrido. "No hay un mundo en el que los precios no evolucionen significativamente cuando la tecnología cambia tan rápido", dice Turley.La comparación que usa para explicarlo es bastante gráfica: un plan ilimitado de ChatGPT equivale a contratar electricidad sin límite de consumo. Algo que, en sus palabras, "simplemente no tiene sentido" hoy en día. La semana pasada, Sam Altman iba por el mismo camino y sugería que la IA podría acabar funcionando exactamente igual que la luz: cobrada por lo que realmente consumes, no por acceso plano. Si los dos están diciendo lo mismo, es porque algo se está moviendo.Si te fijas en cómo está montada la tarifa ahora mismo en Europa, el nivel gratuito no cuesta nada pero tiene límites en prácticamente todo; el Go sale a 8 euros al mes y amplía esos límites, aunque la propia OpenAI avisa de que puede llevar anuncios incluidos; el Plus sube a 23 euros y mete razonamiento avanzado, imágenes más rápidas y acceso al agente Codex; y el Pro, a 229 euros al mes, es donde están los archivos ilimitados y el acceso prioritario a los modelos más potentes. Ese último nivel es el que tiene más papeletas de cambiar si el modelo de negocio da el giro que Turley está anticipando.No es solo OpenAI la que está replanteándose esto. Microsoft lleva meses hablando de cobrar por agente en lugar de por usuario, según explicó Satya Nadella en el podcast Dwarkesh el pasado noviembre. Globant, una de las consultoras más grandes del mundo, ya experimenta con paquetes de tokens y suscripciones con asignación mensual para que lo que cobran se parezca más a lo que sus clientes realmente usan. La tendencia apunta en una dirección bastante clara, y ChatGPT acumula además frentes legales abiertos que complican todavía más el panorama.Lo que Turley dice querer evitar, eso sí, es que todo esto deje a gente fuera. Para quien no pueda pagar, la publicidad aparece como alternativa, y no es casualidad que el modo para adultos que prepara la plataforma apunte también a sacar más partido económico de la base de usuarios existente. Lo del ChatGPT con anuncios lleva años rondando como idea sin terminar de cuajar. Igual ahora tiene más sentido que nunca.El cuándo sigue sin estar claro. Turley se cuida de decir que quiere ser "muy reflexivo" con la evolución de los planes, así que no esperes cambios para mañana. Pero si el responsable del producto ya está comparando tu suscripción con un contrato de luz ilimitada, es bastante difícil no leer entre líneas: pagar una cuota fija por uso ilimitado de IA es, probablemente, algo que no va a durar mucho más.