Catalunya carga con un desfase que ya casi nadie discute abiertamente. Una economía que representa cerca del 19% del PIB español dispone de infraestructuras que no alcanzan ese nivell La diferencia persiste desde hace años, como ha vuelto a evidenciar la Cambra de Comerç. Los datos más recientes van más allá y apuntan a que, entre 2021 y 2023, la ejecución real de la inversión estatal apenas alcanzó el 41% de lo presupuestado. La pregunta es inevitable: ¿se trata de un déficit derivado de decisiones políticas que han penalizado a Catalunya o de un fallo estructural de un sistema que presupuesta muy por encima de su capacidad de ejecución? Seguir leyendo....