'Jugar con fuego', una zarzuela que se juega en un campo de fútbol

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El nacimiento oficial del fútbol moderno se data en 1863, cuando se fundó en Londres la Football Association (FA) y se unificaron las reglas de este deporte, convertido en el más popular del mundo. No podía imaginar, por tanto, Francisco Asenjo Barbieri, cuando estrenó en 1851 su zarzuela ' Jugar con fuego ', que sus personajes se moverían por un estadio de fútbol. Es lo que ha imaginado Marina Bollaín , directora de escena de la producción de 'Jugar con fuego', que estará en cartel del 25 de marzo al 12 de abril en el Teatro de la Zarzuela con dirección musical de Álvaro Albiach y Lara Diloy (4, 5 y 8 de abril). «Siempre que leo una obra para trabajarla me pregunto qué vigencia tienen los asuntos que aborda y hago una lectura que procuro que sea muy rigurosa tanto de la música como del texto. En 'Jugar con fuego' tenemos una historia de amor, que sigue siendo actual; una historia de clases sociales que se mezcla con esa historia de amor; y hay también mucha arrogancia masculina, personificada en el marqués de Caravaca, que es el que mueve la acción porque quiere a una mujer que a su vez no le quiere a él. A continuación, hago un estudio de los espacios, y en esta obra hay una fiesta popular en el primer acto, un espacio en el que se reúne el poder -el Palacio del Buen Retiro-, y un tercer acto muy sainetesco que ocurre en una casa de locos». Así que la directora pensó en un estadio de fútbol. «El mundo del fútbol ofrece un paralelismo sorprendente con los espacios y temas de 'Jugar con fuego'. En esta relectura de la obra parece esclarecedor trasladar la trama a la gran fiesta del fútbol donde, al igual que en una verbena, se mezclan y divierten gente de distintos estatus, aunque al finalizar la fiesta cada uno vuelva a su lugar. Los estadios de fútbol alimentan la ilusión de una pasión común, de ser todos iguales, pero los asistentes están tremendamente jerarquizados, desde la grada más barata hasta el palco de honor. Hoy en día, los estadios son mucho más que un espacio deportivo: se invierten millones en su construcción, son un reflejo del poderío del club y se juega mucho más que un partido de fútbol. Como entonces en el Palacio del Buen Retiro, en sus salas exclusivas los grandes equipos acogen a la élite económica, política y mediática: empresarios, jeques saudíes, políticos, jueces, altos cargos, estrellas del pop… En sus gradas encontramos además todo tipo de aficionados, entre ellos un grupo de locos, los hooligans, tolerados pero acotados en su propia grada». La propia Marina Bollaín -que hace veinte años firmó una emblemática versión de ' La verbena de La Paloma '- ha adaptado el texto. «Me chocaba el verso; mi primera intención fue dejarlo y simplemente aligerarlo un poco, pero el espacio y el realismo de la propuesta me hicieron abandonar la idea. El texto está acorde a ese espacio, pero la historia, aunque es la misma, está absolutamente trasladada. Con eso se pretender hacer una relectura de todo lo que habla esta obra y volverla a mirar desde nuestros días y descubrir otras claves». Ruth Iniesta, Berna Perles, Alejandro del Cerro, Antonio Gandía, José Antonio López, Luis Cansino, David Lagares, Javier Castañeda, Manuel de Diego y Emmanuel Faraldo encabezan el doble reparto de la producción, que cuenta con escenografía de Blanca Añón, vestuario de Teresa Mora, iluminación de Marc Gonzalo, vídeo de Félix Bollaín y espacio sonoro de Lucas Laverty. Participa el Coro del Teatro de La Zarzuela y en el foso estará la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Orcam). 'Jugar con fuego', estrenada en el Teatro del Circo de Madrid el 6 de octubre de 1851, es considerada el primer título de 'zarzuela grande', por su duración (tres actos). La protagonista es Leonor, duquesa de Medina, una mujer cansada de la superficialidad de su clase y que se enamora de Félix, un plebeyo. Dispuesta a vivir su amor, pero no a enfrentarse a las normas establecidas, se hace pasar por alguien que no es de su clase, creando así una trama plagada de confusiones y malentendidos, de medias verdades y completas mentiras, en la que un amor joven tratará de salir indemne de la estricta jerarquía y las férreas normas establecidas. Para Álvaro Albiach, esta obra marca un antes y un después en nuestro género lírico. «Es una música muy poliédrica; tiene un poco de todas las corrientes musicales que estaban de moda en la época. Toda la música dramática y escénica española miraba entonces a Italia; los doce números musicales de 'Jugar con fuego' tienen un estilo cercano a la estética de Rossini y al belcantismo de Bellini y Donizetti ». Pero al tiempo, hay en ellos, dice el director de orquesta, «sabor tradicional español, especialmente en los números correspondientes al coro; nos demuestra la maestría de Barbieri, que, junto a autores como Bretón o Arriaga, intentaron instaurar un estilo de teatro dramático español, tanto en zarzuela como después en una ópera española».