Atormentado en casa por los malos pronósticos para su partido en las elecciones de abril, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, busca munición en Bruselas para su campaña. El político nacionalpopulista ha puesto de nuevo en jaque a la UE al empeñarse en bloquear el préstamo europeo multimillonario para Ucrania, pese a que el pasado diciembre prometió dar vía libre al resto de Estados miembros para que lanzasen ese necesario salvavidas financiero. Los intentos de las instituciones de la UE y de los líderes de los distintos países para convencerle de que cumpla su palabra han fallado.Seguir leyendo