Edición original:Fire & Ice: When Hell Freezes Over 1-6 (DC Comics, 2025)Edición nacional/España: DC ONE-SHOT (Panini Cómics, 2026)Guion:Joanne Starer.Dibujo:Stephen Byrne.Color:Tamra Bonvillain.Traductor: Gonzalo Quesada.Corrección: Enrique Acebes y Marcos Muñoz.Diseño y realización: Fanhunter y Núria MoresoFormato: Rústica, color. 132 páginas. 12,00€Superamigas 2: Ahora es personal«Un tipo en silla de ruedas leyendo mentes. ¡Lo nunca visto!»Seis meses después, gracias a la tardía recuperación de cómics de DC en nuestro mercado, tenemos por fin la secuela de Hielo y Fuego, que en el otro lado del charco terminó hace ya dos meses.A veces lo malo tiene sus ventajas.Como ya expuse hace tiempo en la reseña del anterior tomo —explicando por qué era importante una serie de estas características y haciendo, de paso, un pequeño repaso por nuestras “andurriales” heroínas—, ahora toca hablar de la secuela.¿Seguirá con la misma tónica?¿Son necesarias las segundas partes?Sí, sí y todo sí.Anteriormente…Tora, Bea, Ron, Linka, Honey, Tamarind y Charlie ya están asentados en Smallville, más concretamente en la isla Hookey, que volvió desde las páginas de la JLI a la actualidad.Sí, una isla dentro de Smallville, siendo una ciudad dentro de un pueblo. Ese es el nivel de locuras en el día a día de esta gente.Al estar todo ya presentado, esta segunda miniserie va a «calzón quitado«, jugando de manera muy inteligente y orgánica con todo el universo DC de ese momento.Joanne, la guionista, sigue demostrando que es la indicada para llevar a estos personajes a los extremos de la comedia, la absurdez y la seriedad emocional cuando lo requiere. Dentro de cada broma, cada chascarrillo o cada frase en medio de una conversación, todo es coherente con los personajes y les da tridimensionalidad.Actúan como hacemos cualquiera con nuestros amigos, conocidos o compañeros, y ese toque lo hace más mágico si cabe.Tenemos monas que hablan con poderes telequinéticos; Tora y Bea con los poderes cambiados a raíz de Poder Absoluto, intentando buscar una solución; y hasta la famosa pata de mono de Stephen King, que sabemos que siempre trae cola. -Que se lo digan a homer y su bocata con pavo seco-El cambio de poderes de ambas protagonistas no hace sino permitir que Joanne analice la psicología de Bea y Tora. Si ya expusimos antes lo que representaba cada una a raíz de sus poderes, que ahora se intercambien lo hace aún más evidente.La guionista sigue con ese análisis y además añade otra capa: la de la permisividad y la aceptación para con los cuerpos, sean normativos o no.También entra en juego el consentimiento mutuo o la idea de estar en otro cuerpo que no es el tuyo y moldear o cambiar para tu disfrute algo que no te pertenece. A esto se suma Mo, el hermano de un villano irrisorio que inventó en la anterior serie: Culo-Cerebro.Este elemento —por definirlo suavemente— es la forma que tiene Joanne de retratar a todos aquellos “aliades” y feministas que van de guays apoyando a las mujeres o a las minorías, que trabajan o compiten en deportes mayoritariamente masculinos, solo para conseguir beneficios personales o hacerse notar con cuestiones que no entienden, ni apoyan, ni quieren entender. Cuñados.Pero claro, no todo es reivindicación, psicología y establecer nuevas relaciones. También tenemos momentos —muchos— de locuras despampanantes y frases que te dejan con la mandíbula en el suelo.Con una diferencia importante.Natacha Bustos no participa en la secuela. Así que la gran baza que era el humor corporal o el slapstick se ha visto reducido. En su lugar entra Stephen Byrne, uno de los mejores dibujantes actuales, que ha trabajado en Gemelos Maravilla con Russell o en Joy Operations con Bendis. Byrne decide que su estilo digital —con una escuela similar a la de Jamal Campbell— sea distinto a lo habitual.Su forma de manejar el humor y lo que pasa alrededor es menos física, pero nos deja viñetas y momentos que, aunque más estáticos, mantienen la naturalidad que impregna el guion de Joanne. Y las expresiones de Bea o Tora cuando la lían —con Superman que no puede más, ni con ellas ni con la gente del pueblo— son oro puro.Además se añade el factor superhéroe. Como buen cómic también tenemos peleas, y es que Joanne, como conocedora absoluta del universo DC, no deja nada al azar. Une su serie con lo que estaba ocurriendo en el evento Somos el Ayer de Mark Waid con Grodd y lleva a nuestras chicas directamente al infierno.Allí ocurrirán varias cosas: la aparición de Etrigan, su famoso diálogo en verso —que aquí tiene una explicación muy apropiada, ya veréis— y el dolor que representa ese viaje para nuestras protagonistas.Hielo y Fuego ya han ido dos veces allí para salvar el alma de Tora cuando murió, y ahora se junta también el «pecado» que cometió Fuego en la miniserie anterior.Todo confluye dando un sentido completo a las dos miniseries, que como cómputo global de 12 números totales forman un conjunto magnífico.Mientras nuestras chicas están de viaje por lugares más cálidos, los amigos de Smallville no se quedan desatendidos y pasan por todo tipo de situaciones, cada cual más absurda: desde Ron como alcalde —sí, el mejor— hasta Martha Kent con su afilada lengua sarcástica.Amén de la gran conversación que crea Joanne sobre la discapacidad por boca de Charlie, que va en silla de ruedas, y la fricción que se genera porque Bea, con el intercambio, se siente más como Tora. Y eso es justo lo contrario a su estilo de vida y a su manera física de disfrutar del mundo y de los demás.Se necesitan más cómics así: sinceros, con humor, sin complejos por venir de donde vienen; con personajes impulsivos, de buen corazón, que no piensan demasiado en lo que hacen —ojo, que no idiotas— porque solo quieren ayudar y nunca nadie les ha hecho demasiado caso.Conversaciones entre personas que se sienten reales, de calle. Una tónica similar a la de Rainbow Rowell que nos dejaba en su Hulka y en Runaways, dos magníficas series de la competencia donde brillaba más lo personal que la tunda semanal.Como pequeño gag, Joanne recupera a Zach, el primo menor de Zatanna, famoso —por decir algo— en la época de Geoff Johns en Titanes.Sus escasas apariciones representan muy bien a ese adolescente tardío, ya más adulto, que se cree alguien; al que le gusta soltar parrafadas y que sabe mucho… porque lo ha mirado en Google. Y menuda boquita tiene el chaval.En definitiva, es un cómic muy disfrutable. Si te gustan los personajes y te gustó el primer tomo, este te encantará por cómo sigue Joanne las vivencias de Tora y Bea, completando una vez más su relación y regalándonos una de las relaciones más bonitas, sanas y tontas de las viñetas.Más Hielo y Fuego.Más series así, por favor.Lo mejor•Hielo y Fuego están de vuelta.• Joanne sigue regalandonos tebeos necesariosLo peor• Que no haya más…..