¿Quién no conoce esos negocios que surgieron años atrás en los que la experiencia de destruir objetos se presenta como el mejor camino para aliviar el estrés del día a día? Trasladar eso al mundo virtual es lo que quiere la empresa emergente Memvid, que está dispuesta a pagar a sus usuarios por recordar a la inteligencia artificial lo imperfecta que es sin medir educación ni cortesía al hacerlo. Para ello, ha pensado en la sensación de impaciencia y frustración que generan en ocasiones las respuestas de los asistentes de inteligencia artificial. A través de ellas, el usuario debe aprovechar para volcar sobre la IA su “amplio historial personal de decepciones causadas por la tecnología”, tal como reza la oferta de empleo. Además, la recompensa es jugosa: 800 dólares por un día de trabajo y desahogo. Recriminar a la IA sus despistes y cobrar por ello De la oferta se hizo eco Business Insider y en ella se especifica que el fin del puesto es poner a prueba la memoria de algunos de los asistentes conversacionales más populares. Algo que, tal como muestra el enunciado de la propuesta, se puede hacer por un camino diametralmente opuesto al de la educación y la cortesía, esa que hace meses señalaba Sam Altman que le costaba millones de dólares a OpenAI. "Pasarás una jornada completa de 8 horas interactuando con los principales chatbots de IA, y tu único trabajo será ser brutalmente honesto sobre lo frustrantes que son" Anuncio de Memvid para su vacante de analista sin filtros de asistentes de IA Entrando en los detalles de la tarea, el trabajo consistirá en llevar a cabo durante una jornada completa de ocho horas consultas a los asistentes de IA indicados con una directriz clara: que recuerden toda la conversación para evitar errores. Quien se encargue de ello debe estar alerta y, a la mínima que el chatbot olvide un detalle, hacérselo saber con buenos o no tan buenos modales. A la hora de recordar al asistente su fallo, habrá que especificar el lugar en el que se le pedía exactamente eso en lo que ha fallado, para que la frustración del fallo cambie de escenario y pase del real al virtual. No se trata de algo que sea ajeno, muy al contrario. Quienes trabajan de manera regular con asistentes de IA ven de forma recurrente cómo estos olvidan o ignoran pautas concretas, directrices y estándares de ejecución, algo que provoca más carga de trabajo, mayor atención a la hora de revisar y con ello cierta desazón. De ahí que Mohamed Omar, CEO de Memvid, haya querido darle la vuelta a la situación: “La gente tiene que repetirse constantemente ante los chatbots. Queríamos convertir esa frustración cotidiana en algo visible”, señala en declaraciones recogidas por el citado medio. Para su compañía, enfocada de manera específica en poner a prueba el ámbito de la memoria en modelos de IA, esta es una oportunidad de que las personas del mundo real devuelvan parte de ese hartazgo al asistente de turno. Por cierto, que la oferta no exige requisitos a nivel de formación o conocimientos, tan solo basta con haber sufrido en algún momento algún tipo de decepción de la mano de la tecnología. .quote-caption--left { text-align: left; }.quote-caption--center { text-align: center; }.quote-caption--right { text-align: right; }