Zakia Abu Lahia no deja de llorar mientras amasa pan en una tienda de campaña de una playa de Gaza. A sus 72 años, la idea de morir sin ver La Meca la llena de miedo y de tristeza. En 2023, esta gazatí supo que había resultado elegida en los sorteos que realiza Arabia Saudí para seleccionar a los peregrinos que pueden hacer el haj, debido a que son cupos limitados. Se había registrado por primera vez una década antes. “Cuando supe que mi nombre salió en el sorteo, fue el momento más feliz de mi vida, pero esa alegría se convirtió en un profundo dolor cuando estalló la guerra, que desvaneció cualquier esperanza de ir”, dice, mientras su marido Adnan, de 73 años, que también resultó elegido en el mismo sorteo, intenta consolarla haciéndola reír. Le dice que Dios les dará más vida justamente para que puedan cumplir este sueño, e irán a La Meca, volverán y aún les quedará tiempo para seguir entrometiéndose en la vida de sus siete hijos y 26 nietos. La mujer sonríe, pero la pena sigue ahí.Seguir leyendo