Las grandes energéticas españolas están reivindicando el valor de sus activos energéticos como parte de la solución frente a la crisis energética provocada por los ataques de Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo, que ha desatado a su vez una abrupta subida en los precios de petróleo, gas y electricidad en los mercados internacionales y apunta a provocar una escalada inflacionaria sobre la economía en general. Seguir leyendo