Muchos países están empezando a restringir drásticamente el número de visitantes, pero los científicos afirman que esa no es la solución adecuada. ¿Podría prohibirse el acceso a Machu Picchu?Prohibido a los turistas. Es muy posible que esta idea se vaya extendiendo cada vez más en el futuro. De hecho, ante el comportamiento de muchos turistas en los espacios naturales y silvestres, son muchos los que piensan que prohibir simplemente el acceso a estos lugares sería una buena idea. Esto permitiría que la naturaleza se regenerara y se conservara a largo plazo. Varios destinos ya han puesto en práctica esta opción, como el archipiélago de las islas Phi Phi, en Tailandia, o el cañón de Fjaðrárgljúfur, en Islandia. Muchos países están luchando contra el turismo masivoVíctimas de su propio éxito, son muchos los lugares que han visto cómo su entorno se deterioraba debido a la presencia y la actividad humanas. La Laguna de Pi Leh, en la idílica isla de Koh Phi Phi Leh, es considerada uno de los lugares más impresionantes de Tailandia pic.twitter.com/BmoCYU7uws— El Jardín de Charles (@CRCiencia) November 10, 2025Y Tailandia e Islandia no son, ni mucho menos, casos aislados. A Bután solo se puede acceder con un visado especialmente costoso. Italia ha dicho basta a los cruceros en Venecia. Perú limita ahora estrictamente el acceso a Machu Picchu. La crisis sanitaria, evidentemente, ha tenido su efecto. Hemos visto, en distintos lugares, cómo la naturaleza renace de sus cenizas.Conclusión: muchos países deben extraer las lecciones de la era pos-COVIDSin embargo, aunque la población se muestra a favor de estas medidas, los científicos parecen tener una opinión algo más matizada. Es el caso de Jeremy Sampson, de Travel Foundation. "Me opongo a la idea de que se pueda prohibir, sin más, el turismo en las zonas vulnerables [...] El hecho es que algunos tipos de turismo contribuyen a la protección de los recursos naturales y a la conservación del patrimonio". De hecho, afirma que una prohibición sin más podría incluso resultar contraproducente.Para el estratega turístico Greg Klassen, la idea principal es concientizar a los turistas incluso antes de su llegada al destino. Esta solución ya se aplica en varios lugares, como Nueva Zelanda, Hawái o Islandia. En estas islas, se exige a toda persona que desee alojarse en el territorio que firme una carta de compromiso. La protección de la naturaleza y el respeto por la cultura son obligatorios. Para Greg Klassen, no se trata de un pequeño detalle. Este tipo de medidas pueden marcar realmente la diferencia.La Gran Barrera de Coral se encuentra especialmente amenazada."Incluso en los países donde el código sigue siendo de carácter voluntario, este fomenta la sensibilización y la implicación del viajero; cualquier cambio, por pequeño que sea, en el comportamiento de los viajeros puede resultar útil", asegura. Y el respeto por el medio ambiente va de la mano del respeto por la cultura local. La antropóloga Elizabeth Kapu’uwailani Lindsey destaca la importancia de que los turistas comprendan que uno no va sin el otro y que es imposible preservar uno sin preservar el otro.Artículo relacionadoOtro caso para frenar el turismo de masas: el ejemplo de la iglesia más viral de los Dolomitas (Italia)"Si superpones un mapa mundial de los puntos críticos medioambientales y un mapa de las regiones donde la cultura está amenazada, donde los pueblos indígenas, sus lenguas y sus tradiciones luchan por sobrevivir, verás que son casi idénticos", explica. Es fundamental preservar nuestro planeta, así como a los pueblos que lo habitan.Referencia de la noticiaLes espaces naturels les plus menacés devraient-ils être interdits aux touristes ?