El mayor problema del metano no era solo cuánto contaminaba, sino que apenas sabíamos dónde se escapaba. La observación desde el espacio acaba de revelar miles de emisiones gigantescas repartidas por todo el planeta

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Gracias a nuevos sistemas de detección orbital, los investigadores han localizado focos masivos de metano en instalaciones humanas. Y la conclusión es tan inquietante como práctica: una parte importante del problema podría corregirse sin esperar a grandes revoluciones tecnológicas.