Italia quiere que su industria de defensa tenga algo equivalente a lo que el Iron Dome supuso para Israel: un sistema capaz de proteger un área completa frente a todo lo que pueda caer del cielo. El proyecto se llama Michelangelo y lo desarrolla Leonardo, el principal grupo de defensa y aeroespacial italiano, con una ambición que va mucho más allá de un simple lanzador de misiles.Lo que distingue a Michelangelo de otros sistemas antiaéreos es su arquitectura abierta. No es un arma individual, sino una plataforma que conecta radares, baterías de artillería, sensores satelitales y sistemas antidrones bajo un mismo módulo de mando y control llamado MC5. La idea es cubrir zonas de entre 10 y 15 kilómetros de diámetro con una red de defensas interconectadas capaz de identificar y neutralizar amenazas de naturaleza muy distinta al mismo tiempo.Roberto Cingolani, consejero delegado de Leonardo, ha descrito el sistema como una protección contra todo el espectro operativo: desde misiles balísticos e hipersónicos hasta ataques de saturación y enjambres de drones a baja altitud difíciles de detectar. La lista de amenazas no es teórica; es exactamente lo que Ucrania lleva enfrentando desde febrero de 2022.Prueba de fuego antes de fin de añoLa primera demostración en condiciones de combate real podría llegar antes de que termine 2026. Según publica Breaking Defense, Leonardo tiene previsto desplegar una versión inicial de Michelangelo en Ucrania para someterla a las condiciones que ningún polígono de tiro puede replicar: ataques reales con drones suicidas y misiles.La hoja de ruta posterior incluye ensayos con la OTAN en 2027, pruebas contra misiles balísticos ese mismo año, integración completa de mando y control multidominio para 2027 y ampliación con capacidades espaciales entre 2028 y 2029. El hito final previsto es la plena integración en las estructuras de defensa de la OTAN y la Unión Europea antes de que acabe 2030.Las cifras de negocio que Leonardo maneja reflejan la escala de la apuesta industrial: 20 países han mostrado interés y la empresa calcula que Michelangelo puede generar contratos por 21.000 millones de euros hasta 2035.La lección de Ucrania para EuropaEl conflicto ucraniano ha demostrado que los sistemas de defensa aérea tradicionales no bastan frente a la combinación de drones baratos, misiles de crucero y armas hipersónicas. Un enjambre de 50 drones Shahed-136 seguido de un misil balístico Iskander y un hipersónico Kinzhal satura cualquier batería que funcione de forma aislada. Michelangelo aspira a resolver eso conectando todos los sensores y lanzadores en una sola red.La apuesta no es exclusiva de Italia. Alemania impulsa el escudo Sky Shield junto a otros socios europeos, y España busca nuevos misiles antibuque y sistemas antidrones para sus costas. Pero Leonardo es, por ahora, el primer fabricante europeo que ha fijado una fecha y un escenario real de prueba para un sistema de protección integral. El contraste con programas como la la flota alemana ilustra que cada país europeo sigue su propia vía.Si Michelangelo funciona en Ucrania, Europa tendrá por primera vez un sistema de fabricación propia capaz de competir con las soluciones israelíes y estadounidenses que hasta ahora dominan el mercado. Si no, habrá que volver a empezar con otra ronda de inversiones millonarias y un campo de batalla que no espera.