En la jornada electoral barcelonista del pasado domingo hubo dos aspectos que no estuvieron a la altura de lo que debía ser una cita ejemplar para el club.El primero fue el incomprensible e injustificable uso de la carpa electoral por parte de Joan Laporta. En un contexto con una oposición más sólida, ese comportamiento habría sido cortado de raíz desde el primer momento. Sin embargo, Víctor Font no lo exigió, evidenciando una preocupante falta de recursos, determinación y capacidad de reacción que, sin duda, terminó influyendo en el resultado final.La Junta Electoral, por su parte, también falló al no intervenir de inmediato. Si el club se considera a sí mismo un referente democrático, no puede permitirse tolerar la utilización partidista de un espacio que debería ser estrictamente neutral y respetado por todos. wf_cms.rss.read_more]]>