Cambios en el patrón previsto para las próximas dos semanas: efectos en el tiempo de España

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Tras el paso de la borrasca Therese, todo parece indicar que llegará un cambio de patrón con la probable formación de una cresta atlántica: podría dirigir aire polar a España a las puertas de la Semana Santa.La situación meteorológica de los últimos días de esta semana en el suroeste de Europa están marcados por el bloqueo anticiclónico que existe sobre el continente y la presencia de la borrasca Therese, que permanece cuasiestacionaria al suroeste peninsular y que a lo largo del fin de semana se desplazará aún más hacia el sur. En el vídeoLa formación de una cresta atlántica favorecerá la llegada de aire polar a España durante la próxima semana, pudiendo dar paso a una nueva situación de bloqueo.Como hemos explicado en Meteored, dejará un persistente temporal de viento, lluvia y oleaje en Canarias. Esta borrasca, anómala por su presencia tan al sur, mantiene su posición debido a la presencia de un patrón de bloqueo que podría ser especialmente persistente.Un patrón que favorecerá la llegada de aire polarTherese se disipará progresivamente durante la próxima semana, pero no el patrón de circulación que ha permitido que llegue hasta ahí. Es probable que se produzcan nuevas intrusiones de aire frío y depresiones aisladas se aproximen a la zona peninsular y al Mediterráneo durante los últimos días de marzo, y probablemente los primeros días de abril. Aunque estas borrascas y masas de aire frío son muy difíciles de prever a más de unos pocos días vista, los grandes anticiclones que condicionan su movimiento sí pueden ser relativamente predecibles a plazos mucho más largos.Los mapas previstos para mediados de la próxima semana dan una idea de la ubicación de los grandes centros de acción y las masas de aire, con una probable irrupción de aire polarEstos anticiclones evolucionarán conformando distintos tipos de bloqueo con el paso del tiempo: durante los últimos días de marzo se reforzará en el Atlántico favoreciendo el avance de aire frío desde latitudes polares sobre el continente, mientras que a partir de abril parece que volverá a establecerse sobre el norte de Europa, similar a como se encuentra estos días. En cualquier caso, no parece que vayan a desaparecer a corto o medio plazo, por lo que es probable que esta dinámica, muy típica de la primavera y que este año está siendo especialmente marcada, permanezca, extendiéndose probablemente a la Semana Santa.Ambiente invernal en algunas zonas de España para despedir el mes de marzoAl desplazarse y reforzarse el bloqueo en el Atlántico, es probable que a lo largo de la próxima semana se establezca una advección de norte o noroeste sobre este sector del continente. Artículo relacionadoSilvia Ferrer, meteoróloga: “se esperan 48 horas de lluvias en el sur de la España peninsular”Con el paso de los días, podrá llegar a la Península Ibérica dejando un descenso térmico y algunas nevadas en los sistemas montañosos, imponiéndose la presencia de una masa de aire marítimo polar en toda la región. Esto empezará a notarse especialmente a partir del miércoles, cuando el primer frente frío llegará al norte peninsular.Los grandes anticiclones de bloqueo podrían condicionar el inicio del mes de abrilLa situación tendrá una evolución muy difícil de prever y también interesante desde el punto de vista meteorológico. El escenario más probable mantiene la dorsal en el Atlántico, muy próxima, y un flujo predominantemente anticiclónico de nortes que mantendrán las temperaturas frías en las península y algunas precipitaciones en zonas de montaña. Poco a poco el anticiclón iría ganando terreno garantizando un inicio de abril con gran amplitud térmica y algunas heladas tardías en el interior.El patrón de bloqueo actual evolucionará a una cresta atlántica que favorecerá las entradas de masas de aire más frías.Sin embargo, un segundo escenario aleja ligeramente esa dorsal hacia el Atlántico y conforma un nuevo centro de altas presiones al norte de Europa. De cumplir esto, marzo se despediría con bajas presiones activas sobre el Mediterráneo occidental y, por tanto, con más inestabilidad en España, que quedaría expuesta a una masa de aire frío más extensa y a los frentes de estas depresiones que podrían dejar precipitaciones algo más generalizadas.