El cierre del estrecho de Ormuz amenaza con provocar una tormenta perfecta con impacto en el bolsillo de los consumidores, pero también en las cosechas, el envasado de los productos que consumimos diariamente o el uso de ChatGPT, Gemini o Copilot. Por cada día que se extienda la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se restringe el comercio mundial de productos que van más allá del petróleo y el gas natural, El conflpero cuyo impacto en la economía global es casi tanto, o más relevante, aunque mucho más silencioso. “La verdadera vulnerabilidad son los derivados, no el crudo”, sostiene en un informe Felipe Elink Schuurman, cofundador de la firma de compraventa (trading) de materias primas Sparta, que advierte de que están próximos los efectos de segunda ronda que impactan ya en las cadenas de suministro y que “esta crisis va mucho más allá del barril de petróleo”.Seguir leyendo