La guerra de drones dispara la carrera global por las armas láser

Wait 5 sec.

Si te fijas en las noticias recientes sobre Ucrania o el conflicto en Oriente Medio, hay un detalle que no pasa desapercibido: los drones han cambiado las reglas del juego. Y lo han hecho a lo grande. De repente, un dispositivo no tripulado, "barato" y muy fácil de conseguir, puede causar auténticos estragos. ¿El gran problema? Hasta el momento, la única forma de frenarlos era disparando misiles de ultimísima tecnología que cuestan una fortuna. Vamos, es matar moscas a cañonazos. Por eso, ahora están trabajando a contrarreloj para hacer sistemas láser de alta potencia que ofrezcan una defensa eficaz y sean sostenibles económicamente. Aquí es donde entran en escena las armas de energía dirigida (DEW, por sus siglas en inglés). Hoy en día, es posible integrar un sistema de este tipo en un buque de guerra o en un vehículo blindado para alcanzar un objetivo a 20 kilómetros de distancia utilizando un rayo electromagnético. Según Iain Boyd, un experto en seguridad nacional de la Universidad de Colorado, esta tecnología ha dado un gran salto en los últimos quince años, lo que ha hecho que más países estén interesados. Rusia ya los está usando en el campo de batalla, China acaba de presentar su sistema LY-1, y países como Reino Unido o Francia están puliendo sus propias versiones. Estados Unidos tampoco se queda atrás y ya equipa sus barcos con sistemas como Helios, mientras que Israel cuenta con su famoso Iron Beam. Una ventaja insuperable frente a los métodos tradicionales de intercepciónIron Beam, el sistema de defensa láser de IsraelUsar un misil Patriot de varios millones de dólares/euros para tumbar un dron que apenas cuesta unos miles es la ruina económica de cualquier ministerio de defensa. El propio Donald Trump comentaba hace poco que la tecnología láser actual es tan increíble que no tardará en jubilar a esos costosos interceptores tradicionales. Y los números le dan la razón, porque disparar uno de estos láseres solo cuesta lo que gastes en la electricidad necesaria para generarlo. Para que te hagas una idea, el programa británico DragonFire calcula que apretar el gatillo sale por unos 13 dólares, y los ingenieros aseguran que el coste bajará a unos pocos céntimos por impacto una vez amortizado el equipo. A ese precio, y sin la necesidad de cargar con pesados lanzadores, ni los baratísimos drones iraníes Shahed tienen cómo competir contra un arma de munición infinita.Ahora bien, no todo es tan sencillo. A pesar de los miles de millones invertidos, desplegar láseres en un escenario real sigue siendo un gran dolor de cabeza logístico y técnico. El reto más grande es la puntería. No basta con apuntar y disparar; el rayo tiene que quedarse clavado exactamente en el mismo punto del dron durante unos segundos para dejarlo fuera de juego. Y claro, lograr esa precisión milimétrica sobre un blanco que se mueve a toda velocidad es complicadísimo. Si a esto le sumas que un día nublado o con mal tiempo les quita muchísima eficacia, te das cuenta de que la tecnología aún está verde. Además, hay que tener mucho cuidado con lo que vuela alrededor. En febrero de este año, la autoridad de aviación estadounidense (FAA) tuvo que cerrar de urgencia el espacio aéreo cerca de El Paso, Texas. Resulta que el ejército derribó por error uno de sus propios drones usando un láser que, al parecer, ni siquiera tenía permiso para operar en la zona. Queda claro que, aunque el láser es el futuro indiscutible de la defensa, aún nos quedan bastantes baches por sortear..image img { width: 100% !important; height: auto !important; }