Durante mucho tiempo, The Precinct construyó su identidad sobre una base clara: patrullar, perseguir y detener. Una fórmula directa, efectiva y centrada en la acción. Sin embargo, como ya apuntaban algunos análisis en Kotaku sobre la evolución de los juegos de simulación urbana, hay momentos en los que el verdadero salto no llega con grandes explosiones, sino con cambios silenciosos que transforman todo desde dentro. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora.