No todas las series saben cuándo detenerse. Algunas se alargan hasta perder fuerza; otras se quedan a mitad de camino. Pero hay historias que entienden perfectamente el momento de cerrar… y lo hacen dejando una marca difícil de ignorar. Eso es lo que ocurre con Sintonía, una de las producciones latinoamericanas más crudas del catálogo de Netflix, que llega a su desenlace definitivo con una temporada que no busca suavizar nada.