Muchos votan, pero pocos usan estos descuentos y beneficios del certificado electoral. FOTO. Polítécnico Jaime IsazaLa jornada electoral del pasado 8 de marzo de 2026 dejó una señal clara sobre la participación democrática en Colombia: millones de ciudadanos acudieron a las urnas para elegir el nuevo Congreso. Sin embargo, más allá del resultado político, hay un elemento que pasa desapercibido para la mayoría de votantes y que puede traducirse en beneficios económicos concretos: el certificado electoral. Lea también: Gobierno Petro alista modificaciones al SOAT: así cambiarían los pagos por accidentes de tránsitoDe acuerdo con cifras oficiales de la Registraduría Nacional del Estado Civil y registros históricos de la Misión de Observación Electoral (MOE), en estas elecciones legislativas participaron 20.492.278 colombianos en la votación para Senado. Esto representa un incremento cercano a los 2 millones de votos frente a 2022, cuando se registraron 18.636.732 sufragios. En el caso de la Cámara de Representantes, la tendencia también fue al alza, con 19.947.812 votantes frente a los 18.603.990 del proceso anterior. Este aumento en la participación evidencia un mayor interés ciudadano en las decisiones legislativas. No obstante, una vez finalizada la jornada, la mayoría de los votantes deja de lado un documento clave que entrega la Registraduría: el certificado electoral, el cual tiene implicaciones más allá de lo simbólico. Certificado electoral: un documento con impacto económico directo El certificado electoral es la constancia oficial de que un ciudadano ejerció su derecho al voto. Su relevancia no se limita al ámbito cívico, ya que, según la Ley 403 de 1997, este documento otorga una serie de beneficios e incentivos diseñados para promover la participación electoral. Entre los principales beneficios se encuentra el uso del certificado como criterio de desempate en concursos de mérito para acceder a cargos públicos, un factor clave en procesos altamente competitivos dentro del sector estatal. Además, el certificado electoral es tenido en cuenta en programas sociales, como subsidios de vivienda y acceso a becas estatales, donde puede mejorar la puntuación dentro de los sistemas de priorización. Uno de los aspectos más relevantes —y menos aprovechados— está en los descuentos en trámites oficiales. En 2026, el costo del duplicado de la cédula de ciudadanía en policarbonato (incluida la versión digital) fue fijado en $76.100, según la Registraduría Nacional . Esto significa que el descuento del 10% por presentar el certificado electoral representa un ahorro cercano a los $7.600 por trámite. Lea también: DIAN alista cambio clave en pago de impuestos: así afectará a empresas y ciudadanos en Colombia En el caso de la cédula amarilla con hologramas, el costo es de $67.350, lo que implica un descuento aproximado de $6.700 para quienes conserven este documento. Por otro lado, el beneficio también aplica para la expedición del pasaporte. Para 2026, el valor del pasaporte ordinario en Colombia se ubica en aproximadamente $190.000 en Bogotá, sumando la tarifa base y el impuesto de timbre . Con el descuento del 10%, el ahorro puede ser cercano a los $19.000, una cifra significativa para muchos hogares. Estos montos permiten dimensionar mejor el impacto económico del certificado electoral, que en muchos casos se pierde o se desecha sin ser utilizado. Otros beneficios poco conocidos del certificado electoral El documento también tiene implicaciones en otros ámbitos. Por ejemplo, los ciudadanos que deben definir su situación militar pueden obtener una reducción de un mes en el tiempo de servicio. En el ámbito educativo, varias instituciones públicas aplican descuentos del 10 % en el valor de la matrícula para estudiantes que presenten el certificado electoral vigente, lo que puede representar un alivio importante en los costos de educación superior. Asimismo, el certificado puede ser cargado en sistemas como el SIMO (Sistema de Apoyo para la Igualdad, el Mérito y la Oportunidad), donde sirve como criterio adicional en procesos de selección laboral en el sector público. A pesar de estos beneficios, el uso del certificado electoral sigue siendo limitado. La falta de información y pedagogía hace que millones de ciudadanos no aprovechen un documento que puede traducirse en descuentos directos y ventajas en procesos clave. Puede interesarle: Los 22 millones de pacientes que cambiarían de EPS tras anuncio del presidente Petro Además, el certificado tiene una vigencia definida —generalmente hasta la siguiente elección del mismo tipo—, lo que implica que su uso es temporal y que perderlo puede significar dejar pasar beneficios concretos.