Rusia lo llama Status-6. La OTAN prefiere no ponerle nombre oficial. Y los analistas occidentales lo conocen, sin demasiado pudor, como «el arma del juicio final». El Poseidón es un torpedo autónomo de propulsión nuclear que Moscú presenta como la respuesta definitiva a cualquier escudo antimisiles, un ingenio capaz de cruzar océanos enteros por debajo de la superficie y detonar una cabeza nuclear frente a una costa enemiga.No es un arma convencional. Con unos 20 metros de eslora, casi dos de diámetro y un peso estimado de 110 toneladas, el Poseidón se parece más a un minisubmarino no tripulado que a un torpedo clásico. Su reactor nuclear de metal líquido le otorga, al menos en teoría, un alcance de más de 10.000 kilómetros sin necesidad de repostar ni de recurrir a navegación por satélite.La idea de fondo es tan simple como aterradora. Frente a los misiles balísticos intercontinentales, que siguen trayectorias predecibles y pueden ser interceptados por sistemas como el estadounidense GMD, el Poseidón se desplaza a gran profundidad, lejos del alcance de las defensas navales convencionales. Su detonación costera generaría, según las estimaciones más citadas en medios especializados, una columna de agua radiactiva capaz de inutilizar vastas extensiones de litoral.La prueba que Putin esperabaEl 29 de octubre de 2025 marcó un hito, al menos según el relato oficial. Vladímir Putin confirmó ante las cámaras que Rusia había completado con éxito la primera prueba propulsada del Poseidón. Según informó Reuters, fue la primera vez que el vehículo no solo se lanzó desde un submarino portador mediante un motor de arranque, sino que además activó su unidad de propulsión nuclear en mar abierto. Putin lo calificó de «enorme éxito».Hasta ese momento, las pruebas conocidas se habían limitado a lanzamientos de eyección —expulsar el torpedo del tubo sin encender el reactor—, como el registrado en enero de 2023. La diferencia es sustancial: un ensayo con reactor activo confirmaría que el sistema de propulsión funciona, el paso técnico más complejo de todo el programa.No existe verificación independiente del ensayo. Seis buques no identificados fueron detectados cerca de la zona de pruebas de Nóvaya Zemliá durante la ventana temporal señalada, según informaciones de medios especializados en defensa, pero ningún servicio de inteligencia occidental ha confirmado los detalles técnicos que el Kremlin reclama.El Belgorod, un submarino diseñado para el apocalipsis El portador principal es el K-329 Belgorod, un submarino de la clase Óscar II reconvertido que entró en servicio en la Armada rusa en 2022. Con capacidad para transportar seis unidades del torpedo, el Belgorod opera también como plataforma para drones de profundidad, minisubmarinos nucleares y redes de sensores submarinos. Un segundo portador, el Jabárovsk, está en construcción y ha sido diseñado de forma específica para esta misión.El calendario inicial de Moscú preveía disponer de una flota operativa de Poseidón entre 2027 y 2030. La agencia TASS informó en 2023 de que el primer lote de producción en serie ya había sido entregado al Belgorod, aunque las fuentes abiertas no permiten confirmar cuántas unidades están realmente listas para el combate.Señal política más que militarEl Status-6 PoseidónPutin anunció la prueba del Poseidón apenas dos días después de reclamar otro hito: el primer ensayo de largo alcance del Burevestnik, un misil de crucero también de propulsión nuclear. Ambas revelaciones se produjeron una semana después de los ejercicios anuales de fuerzas nucleares estratégicas. El mensaje al bloque occidental es difícil de malinterpretar.Desde 2018, cuando Putin presentó el Poseidón junto a otras cinco «superarmas» ante la Asamblea Federal, el Kremlin ha vinculado estos sistemas a la retirada de Estados Unidos del Tratado ABM en 2001 y a la ampliación de la OTAN. La narrativa oficial los presenta como herramientas disuasorias, no ofensivas: armas de segundo golpe capaces de sobrevivir a un primer ataque nuclear y responder con una devastación que ningún escudo antimisiles podría frenar.Los escépticos, y son muchos, recuerdan que Rusia tiene un largo historial de anunciar capacidades militares antes de disponer de ellas. El Burevestnik, por ejemplo, sufrió al menos cuatro pruebas fallidas documentadas antes del ensayo de octubre de 2025. El propio Poseidón fue mostrado por primera vez en un documento filtrado en televisión rusa en 2015, más de una década antes de esta primera prueba propulsada. Las imágenes por satélite del Belgorod y sus instalaciones son reales, eso nadie lo discute.La pregunta sigue siendo otra: cuánto de lo que Moscú afirma sobre las capacidades del Poseidón responde a la realidad técnica y cuánto a la guerra psicológica..embed-error { padding: 1rem; background-color: #ffebee; border-left: 4px solid #d32f2f; margin: 1rem 0; }.embed-error p { margin: 0 !important; color: #d32f2f !important; }.image img { width: 100% !important; height: auto !important; }